La viguesa que pintó un fórmula 1

Begoña R. Soteliño

GALICIA

El mundo a los cuatro vientos La artista María Viñas gana el concurso del diseño que lucirá el piloto Enrique Bernoldi en el nuevo monoplaza del equipo BAR Honda

21 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Si Fernando Alonso soñó un día que era piloto de carreras, la viguesa María Viñas (1974) nunca soñó que un día iba a pintar un bólido de fórmula 1. Pero sin proponérselo se ha convertido en la primera artista española que estampa su firma en la carrocería de uno de esos cohetes con ruedas. La gallega afincada en Madrid se llevó el premio al diseñar la estética de los monoplazas del equipo Lucky Strike BAR Honda en un concurso internacional que tuvo lugar esta semana en Barcelona y en el que fue seleccionado un artista por país. Al final, el duelo se decidió entre España y Japón, noticia que ella conoció la semana pasada. María, con su pincel y sus rotuladores, y los japoneses, conectados en red con Tokio a través de seis ordenadores. El trabajo se realizó en una réplica del coche del equipo ante jurado, durante más de cuatro horas y con el piloto elegido a la vera del artista. A María le tocó en suerte lidiar con los gustos de Enrique Bernoldi, y a los nipones, con Takuma Sato. La pasión latina pudo con la tecnología oriental. «La idea -explica- era imprimir la personalidad del piloto al vehículo, y con Bernoldi tuve buena conexión a pesar de que tiene un carácter muy fuerte, que fue lo que quise transmitir gráficamente en símbolos como un meterorito diabólico y cabreado». El premio es importante no sólo por su difusión, ya que el diseño elegido se plasmará en un coche que viajará el año que viene a todas las grandes citas de la fórmula 1. El importe material lo desconoce porque depende de unos derechos de autor que hay que negociar, pero cree que será un pico que le permitirá dedicarse a su sueño, que es pintar todo el día sin tener que preocuparse de nada más «ni hacer otros trabajos para sobrevivir en esta profesión, que es muy dura», cuenta María, que a pesar de su juventud no es una novata y tiene en su currículo otros galardones importantes en el ámbito artístico, como el de Bancaixa, en el que deciden museos como la Tate de Londres, o el de Aldeasa, con un jurado de prestigiosos expertos, como Juan Manuel Bonet. En la capital, María vive la siguiente parada de un exilio forzoso que empezó con una experiencia amarga en la facultad. «En Bellas Artes de Pontevedra me trataron muy mal -recuerda-. Me pasaba pintando diez horas seguidas y les parecía fatal. Me decían que me fuera a una escuela de artesanos». La viguesa se marchó a Valencia y allí se sintió arropada y comprendida. Un año antes de acabar la carrera ya había ganado un premio internacional, pero en su tierra no tiene suerte. Nunca ha expuesto en su ciudad natal. «He ido a varias galerías, incluso al Marco, pero no sé qué pasa que no consigo que me quieran, a pesar de que es lo que más ilusión me hace. Actualmente, María Viñas busca galería tras decepcionarse con Biondetta.