Crónica | Una gallega rehace su vida La barbanzana Francisca Domínguez se fue a Canarias en busca de trabajo y acabó siendo acusada del asesinato de un empresario. Hace pocos días fue absuelta y regresó a su tierra
19 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?iene sólo 31 años, pero la vecina de A Pobra Francisca Domínguez, Kika , ya ha escrito el que posiblemente será el capítulo más amargo de su vida. Ha estado acusada de asesinar a un empresario canario y a punto de ser condenada a veinte años de prisión. En el último momento, la diosa fortuna le hizo una visita y fue absuelta. Ahora intenta olvidar lo ocurrido en su tierra natal. Corría el año 2002 cuando Kika decidió dar un giro a su vida y, como tantos otros barbanzanos, optó por trasladarse a las islas afortunadas en busca de empleo. Eligió Las Palmas de Gran Canaria, y, después, Puerto del Rosario (Fuerteventura). Su intención era trabajar de camarera, pero el destino tenía preparado para ella un futuro menos esperanzador. Su relación con un conocido toxicómano de la zona fue el inicio de su desdicha. Junto a él, Francisca Domínguez probó la fruta prohibida y el paraíso se convirtió de repente en el infierno más tenebroso. Los dos acabaron sin dinero y malviviendo en una obra, teniendo como única meta en la vida la consecución de drogas. Pero lo peor todavía estaba por llegar. La noche del 3 de noviembre del 2003, Kika y su compañero acudieron a la casa de un empresario de Betancuria en busca de droga. El episodio que allí vivieron los tres todavía hoy está sin aclarar. Sólo se sabe que, tres días después, el propietario de la vivienda fue hallado muerto. Su cuerpo presentaba 27 puñaladas. Francisca Domínguez y su novio fueron detenidos, y aunque entonces la pobrense no lo sabía, en ese momento comenzaba a recomponerse su vida. Estaba acusada de asesinato y el fiscal pedía para ella una pena de cárcel de veinte años. Kika ya se veía entre rejas, pero no se rindió. Se recuperó de su adicción a las drogas y logró convencer a los miembros del jurado popular, que hace unos días la absolvieron. Durante el juicio, la pobrense acusó a su novio del asesinato del empresario de Betancuria, pero este crimen sigue siendo un misterio. A favor de Kika jugaron sus condiciones físicas. Cuando tuvo lugar el crimen, esta barbanzana apenas pesaba 45 kilogramos, mientras que el empresario asesinado rondaba los cien. El abogado defensor hizo pensar a los integrantes del jurado popular cuando se preguntó en voz alta cómo una mujer de estas características podía haber apuñalado casi treinta veces a su oponente. Nueva vida Tras el duro juicio, con la absolución en el bolsillo, Francisca Domínguez decidió regresar a su tierra natal, A Pobra, para comenzar una nueva vida. Esta redacción intentó ponerse en contacto con ella, pero Kika se limitó a decir que su único objetivo en este momento era poner punto y aparte a este amargo capítulo y empezar a escribir un futuro más prometedor.