María Inés Cuadrado López Los versos de la poetisa avivaron su innata conciencia gallega y la impulsaron, azuzada también por el corralito, a instalarse en la tierra de sus ancestros.
06 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.María Inés Cuadrado es una inmigrante atípica. Mejor todavía: es una gallega atípica porque, aunque nació en Buenos Aires, de argentina sólo tiene lo que lleva puesto, según propia definición. Lo demás, el alma, el espíritu, es pura vena gallega. Desde muy pequeña se impregnó de la esencia de Galicia en la casa bonaerense de sus abuelos, al calor de cuyo hogar aprendió a comprender y a balbucear los primeros sonidos del idioma de Rosalía, que tan decisiva iba a ser para tomar decisiones en el futuro. La entrevista transcurre íntegramente en gallego, lengua que la actriz habla con perfección académica y soltura radiofónica. Tanto, que sorprende. «Meus catro avós eran galegos -afirma con cuidadosa y estudiada dicción- e cando tiñan algo importante que dicirme, facíanno en galego. Aínda que eu non entendía o concepto, entendía a música. Iso deixou unha importante pegada». La huella fue, es, profunda y la motivó para tomar clases de lengua gallega con el fin de profundizar en su conocimiento y adentrarse en las raíces de la cultura de sus ancestros y suya propia, tanto que hasta la ha convertido no sólo en su manera de entender la vida, sino también en su modo de ganársela. -E veu vostede a Galicia en resposta a unha chamada interior... -Non exactamente. Vin aquí por distintas razóns, tamén económicas e laborais. Vimos -María Inés Cuadrado tiene dos hijos: Iván, de 9 años y Camilo, de 5- na busca dunha vida millor. Coma moitas outras persoas, perdemos casa e aforros no burato negro do corralito. Aínda que soe duro -prosigue- teño a sensación de que alí se vive unha película que remata sempre co triunfo dos malos. Hai xente marabillosa, traballadora e moi capaz, pero queda a impresión de que quen fai a trampa acaba gañando. Eu non podía ensinar aos meus fillos determinados principios porque, nese contexto, íanse sentir perdedores. Desde que llegó a Galicia, hace ya tres años y medio, María Inés Cuadrado ha procurado trabajar siempre en lo suyo: la docencia y la representación teatral. Ha preparado varios espectáculos unipersonales, acompañada de un músico, basados en cuentos, leyendas y poemas; presenta en los institutos un proyecto sobre relatos de tradición oral y literarios, ejerce de cuentacuentos para niños y ha preparado una maqueta radiofónica, asentada en idénticos argumentos, con el objetivo y la esperanza de volver a hacer radio como en su más reciente etapa bonaerense. Una ilusión convertida en reto.