Crónica | Un emigrante fomenta la natalidad en su pueblo, Monfero Los 15 primeros nacimientos del 2005 tienen premio en el municipio de Monfero gracias a un misterioso benefactor; la primera afortunada se llama Andrea Rivera
15 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Todo comenzó con un curioso concurso. Luis Ángel Rodríguez, cura de Val Xestoso, una pequeña y recóndita aldea del municipio de Monfero, buscaba propuestas para evitar la despoblación de las zonas rurales. Y para encontrarlas no se le ocurrió nada mejor que convocar el certamen Tu idea vale una aldea . Las propuestas no tardaron en llegar, pero entre todas ellas hubo una que se llevó la palma: un empresario de Monfero que hizo fortuna en Australia se ofreció a regalar 600 euros a las primeras quince parejas del municipio que tuvieran un hijo en el 2005. En total, la friolera de 9.000 euros, una más que suculenta donación en una época poco dada a generosidades. Aquello no fue un farol, porque el pasado 8 de enero, a las seis de la tarde, vino al mundo Andrea Rivera Andrade, el primer bebé de Monfero del 2005, y el emigrante que halló fortuna en Australia ya ha llamado al cura de Xestoso para arreglar la entrega del cheque. Al misterioso benefactor no le importa hablar con periodistas, siempre y cuando su identidad permanezca en el anonimato. «No quiero que se sepa mi nombre ni salir en las fotos, ¿para qué? Lo importante es que esto sirva para aumentar la natalidad y espero que otros emigrantes se animen y hagan lo mismo», comenta esquivo el empresario al otro lado del teléfono. En la casa de la pequeña Andrea todavía no salen del asombro. Sandra, la feliz de mamá, una betanceira de sólo 23 años, está feliz: «Yo pensé que todo eso de la donación era un rumor, pero ahora resulta que es cierto: con donativo o sin él, nosotros íbamos a tener igual a la niña, pero hay que reconocer que una ayuda nunca viene mal», dice radiante. Ni Sandra ni el padre de su hija, José Luis -un obrero de 24 años-, han hablado todavía con el generoso benefactor y no saben si algún día podrán hacerlo. «La verdad -dice el joven padre- es que me gustaría conocerlo, por lo menos para darle las gracias personalmente, pero si él no quiere que nadie sepa quién es, hay que respetarlo». Sandra y José Luis todavía no saben muy bien en qué emplearán el dinero donado por su nuevo ángel de la guarda, porque a Andrea, desde que nació, no han dejado de lloverle los regalos. «A la niña no le falta de nada, pero pañales y comida siempre hacen falta, así que no habrá problema», advierte Sandra. Eso sí, los 600 euros no llegarán de un golpe, sino dosificados -300 euros ahora y la otra mitad cuando la pequeña Andrea cumpla un año-, así que la pareja tendrá tiempo suficiente para pensar qué comprar a su retoño. El emigrante sólo pone una condición: que los bebés y sus padres estén empadronados en el municipio durante al menos diez años. Andrea ha sido la primera, pero la suerte espera a otros 14 bebés en Monfero.