Fraga se cala el birrete

Serafín Lorenzo ENVIADO ESPECIAL A LISBOA

GALICIA

MANUEL DE ALMEIDA

El titular de la Xunta sigue engrosando su currículo académico a punto de cumplir los 82 años. Ayer sumó en Lisboa el decimocuarto doctorado

10 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

La boina política de Fraga es virtual. Sólo la lleva su caricatura. Fraga sigue prefiriendo el birrete, al menos para engrosar en el tramo final de su carrera un dilatado currículo académico que suma ya catorce doctorados honoríficos. El último lo recibió ayer por la Facultad de Derecho de la Universidad Clásica de Lisboa, en un acto solemne que coincidió con la apertura oficial del curso. Fraga resaltó en su conciso discurso que la institución lisboeta no concede su máxima distinción a personalidades políticas, sino a las que atesoran «merecimientos académicos». En un portugués despojado de acento, el doctor Fraga Iribarne mencionó entre sus méritos su condición de ponente de la Constitución, paternidad, por cierto, que ya le fue reconocida en su día con el doctorado honorífico de la UNED, junto a los seis políticos que trazaron con él la Carta Magna. Fraga refirió que se siente honrado por esa participación, que, advirtió, «a tanto me obriga». Por algo el presidente de la Xunta argumenta a favor de su decisión de optar al quinto mandato su colaboración en el debate abierto por el Gobierno socialista sobre las tesis reformistas que Fraga acuñó en la década pasada y que Aznar despreció. La intervención del doctor tras su investidura versó sobre Luis de Molina, jesuita español que fue profesor en la ciudad portuguesa de Évora al que Fraga dedicó hace 60 años su tesis doctoral, Luis de Molina y el derecho de la guerra . El doctor Ruy de Alburquerque, catedrático de la Facultad de Derecho lisboeta, ejerció como padrino en la investidura honorífica que Fraga compartió con el francés Louis Favores, profesor de la Universidad de Aix-en-Provence y galardonado a título póstumo; y con el británico James Nicholas Iley, de la Open University. Ruy de Alburquerque ensalzó entre las virtudes académicas que adornan a Fraga su erudición y «valentía intelectual». Significó que, «de elevadísimo mérito universitario», Fraga es «un dos máis ilustres profesores de Ciencia Política e de Historia do Dereito Público de España». El proponente portugués elogió la prolija producción bibliográfica del doctorando gallego (que supera los cien títulos), al que definió como «home de acción e reflexión». Fraga regresó a Galicia a última hora de la tarde de ayer, después de entonar con la esclavina y el birrete rojo el Gaudeamus Igitur . Previamente, su mentor para la distinción honorífica previno desde la tribuna a un auditorio atestado contra la tiranía del tiempo, «a única tiranía para a que non existe remedio».