La alta velocidad llegaría a Galicia 46 años más tarde que el primer tren veloz japonés, 29 años después del francés y tras dieciocho de funcionamiento del Madrid-Sevilla.
16 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La única alta velocidad que circulará por territorio gallego hasta como mínimo el 2010 será la de quienes no respeten los límites en las carreteras. Y eso si las obras se ajustan a los plazos del Plan Galicia y si finalmente se puede hablar de un verdadero tren de alta velocidad. Aunque en el 2007 está prevista la entrada en servicio del eje atlántico, tampoco esta fecha puede ser considerada como la llegada del AVE a Galicia, pues la línea no estará electrificada cuando se terminen las obras de vía y plataforma. Y sin electrificación de vía no se puede hablar de alta velocidad. En cualquier caso, las previsiones oficiales para la entrada de Galicia en la era del ferrocarril moderno demuestran que la comunidad llegará tarde al disfrute de un medio de comunicación de demostrada eficacia en los lugares donde está en funcionamiento. ¿Cuánto de tarde? Pues 46 años después de la inauguración de la primera línea de alta velocidad del mundo, la que une las ciudades japonesas de Tokio y Osaka. Casi treinta años más tarde que el estreno del primer tramo europeo de alta velocidad, en Francia. Y tras dieciocho de funcionamiento del primer AVE español, entre Madrid y Sevilla. Velocidad limitada La historia de la alta velocidad europea comienza en 1981 en Francia con la puesta en servicio de un tramo de la línea Sud-Est, que ya gozaba de un potencial de explotación de cinco millones de viajeros en aquellos años. Pero el tiempo es una medida muy relativa, sobre todo si se echa mano de las comparaciones, y en la década de los ochenta, el tren francés ya era más rápido de lo que será el AVE gallego cuando se finalice. El París-Lyon marcaba en la década de los ochenta una velocidad máxima de 270 kilómetros por hora, bastante más de lo que alcanzará el futuro tren gallego en el eje atlántico -donde habrá una velocidad máxima de 220 km/hora- y en el recorrido entre Lubián y Ourense. En realidad, en territorio gallego tan sólo habrá un trazado en el que los trenes podrán circular a velocidades máximas de 350 kilómetros por hora: la línea que unirá Ourense con Santiago y que servirá para enlazar con la Meseta. Las obras, según Fomento, comenzarán el año que viene. En Alemania, por seguir con la comparación con el entorno europeo, ya se planeó construir siete líneas de alta velocidad a principios de los setenta, pero no consiguió finalizar sus dos primeros trazados hasta 1991, un año antes que la entrada en funcionamiento del primer AVE español. A pesar de su fama de eficientes, los alemanes pusieron en servicio su primer tren rápido con un tremendo retraso acumulado, debido en parte a las posibilidades que su legislación otorga a los ciudadanos para interrumpir obras que lesionan sus intereses. Un año después, en paralelo a España, Italia también entraba en la era de la alta velocidad ferroviaria con la mejora de la Direttisima , el trazado que une Florencia con Roma. Respecto a la mejora del ferrocarril gallego, las necesidad de actuar sobre la conexión noroeste se plantea en abril de 1987, cuando el Gobierno de Felipe González aprueba el Plan de Transporte Ferroviario. Sin embargo, el nuevo acceso al norte y noroeste chocó con la otra prioridad: construir una línea que solucionara la saturación de Despeñaperros. Después surgió el proyecto del AVE a Sevilla y las amplias desviaciones en su presupuesto -un 20% más de lo que se había planificado- condenó a la espera al noroeste español y a Galicia. La comunidad tuvo que esperar cinco años para que se inicien los primeros trámites administrativos para mejorar la red ferroviaria, así como la aprobación de un nuevo marco de infraestructuras ya con el Gobierno del PP. Conexión con Madrid Este nuevo diseño ferroviario -sobredimensionado, según algunos técnicos- pretendía conectar todas las capitales de provincia con Madrid mediante líneas de alta velocidad y, por supuesto, incluía una deficitaria conexión de Galicia con la Meseta, en la que los trenes circularían a 140 km/h. El accidente del Prestige y la posterior aprobación del Plan Galicia garantiza, al menos sobre el papel, que la conexión con la Meseta tendrá un diseño mejorado. La historia del ferrocarril gallego seguía así con su lógica interna de remiendos y parches.