Nueva York clama contra Bush

Óscar Santamaría

GALICIA

TED WARREN

Más de 200.000 personas salieron ayer a la calle para mostrar su rechazo a la política del presidente, horas antes de que su partido lo designe candidato a los próximos comicios

29 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Mientras los miembros del Partido Republicano de Estados Unidos llegaban a la convención que proclamará a George W. Bush candidato a las elecciones presidenciales, las calles de Nueva York se llenaban de manifestantes que querían dejar patente su desacuerdo con la política de Bush en los últimos cuatro años. Más de doscientas mil personas, convocadas por la organización Unidos por la Paz y la Justicia, recorrieron las calles de Manhattan portando pancartas con lemas anti Bush: la mayoría protestaban contra la política belicista y aislacionista seguida por el presidente. «No a la economía de guerra» o «Bush mintió, miles murieron», se repetían a lo largo de la multitud que recorrió la Gran Manzana. Otro cartel optó por un mensaje más breve pero igual de elocuente: «Bush debe irse». Michael Moore Entre los miles de rostros anónimos se encontraban algunos célebres por su oposición a Bush. El polémico cineasta Michael Moore, que ha convertido en echar al presidente de la Casa Blanca su objetivo, tomó la palabra y se dirigió a los manifestantes a través de un megáfono: «La mayoría de este país nunca ha votado a favor del Gobierno de Bush y ha llegado el momento de recuperar nuestro país». Moore también aludió en tono jocoso a los cinco mil delegados republicanos que asisten a la convención que se inicia hoy. «Queremos acogerlos porque sabemos que están un poco deprimidos: sienten que el final está cerca», afirmó. De hecho, la convención republicana que designará a Bush candidato presidencial concitará más protestas que se irán convocando a lo largo de esta semana. Desde hace días, la policía ha detenido a 300 personas en diversas manifestaciones. Además, se ha estado entrenando en concentraciones ficticias. Pero la verdadera amenaza reside en un posible atentado de Al Qaida. Las medidas de seguridad son espectaculares, ya que se ha desplegado el mayor dispositivo de protección de una reunión política de la historia para evitar un ataque de los integristas musulmanes.