El mundo a los cuatro vientos La investigación del accidente que el atleta griego y su compañera Thanou pretextaron para no acudir al control antidoping revela contradicciones y pruebas de un burdo montaje
19 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.En Grecia se vive la mitad del día pendiente de los Juegos Olímpicos. Durante la otra mitad la conversación gira sobre la moto de Kenteris, el vehículo con el que, según el propio atleta heleno, sufrió un accidente en compañía de Thanou y que impidió a ambos acudir a un control antidopaje en la villa olímpica. Según los últimos indicios, la moto descansa en el garaje del entrenador de Kenteris, pero ningún paparazzi ha sido capaz de fotografiar el rodante cuerpo del delito. Las investigaciones comienzan a aportar pruebas a favor de la tesis que se temía en Grecia y se sospechaba en el resto del mundo: el accidente fue simulado. A los atletas, que decidieron renunciar a los Juegos tras declarar en las oficinas del COI, les fallaron los testigos. Según fuentes de la Fiscalía Griega, la persona que dijo socorrer a los heridos y llevarlos al hospital «no resultó demasiado creíble». Otro de los testigos fue el segundo jefe de la expedición de Grecia en la villa, Manolis Kolimbadis. «Vi miedo en sus rostros cuando les comuniqué que el COI les buscaba para un control antidopaje», reveló. El caso es tan evidente que el CSI sólo enviaría a sus becarios de nivel elemental. Las pruebas médico-científicas cantan el montaje. El forense Philippos Koutsaftis mostró su sorpresa al ver las heridas de los atletas y dedujo que la moto debía de ir entorpeciendo el tráfico por su reducidísima velocidad (y unos días antes, el entrenador de Kenteris había declarado que en la moto «iban con retraso», es decir, insinuaba que viajaban bastante rápido). Eran tan leves las lesiones que el propio forense consideró exagerado que los héroes del atletismo griego hayan estado cinco días en el hospital. O eso o es que el sistema sanitario heleno es tan modélico que dispone de camas y médicos para magullados. Los peritos que estudiaron la motocicleta han detallado en su informe daños tan leves que el desperfecto más grave lo ha sufrido un intermitente. Blanco y en botella... La principal decepción griega de los Juegos (Kenteris, campeón olímpico de 200 metros, tenía reservado el último relevo de la antorcha para encender el pebetero) vive ahora un segundo episodio con la hipótesis que lanza un diario californiano que establece relaciones entre el laboratorio Balco, investigado por el tráfico de sustancias dopantes, y los dos atletas helenos. Thorpe, beneficiado Del esperpéntico accidente de la moto se ha beneficiado ahora el nadador Ian Thorpe. La marca deportiva Adidas ha decidido colocar la imagen del australiano en los treinta espacios publicitarios seleccionados en Atenas y que, hasta el pasado lunes, exhibían la fotografía de la velocista Ekaterini Thanou. Por el momento, Adidas, amiga de desvincularse de todo lo que huele a trampa en el deporte, como demostró con Ullrich o el británico Dwain Chambers, mantiene el contrato con Thanou a la espera de una resolución definitiva de la federación griega. Superado el trauma del derrumbe de dos mitos locales, el país de la cuna de las Olimpiadas entra ahora en la fase de frivolizar el motivo de su tragedia. Comienza así a popularizarse entre los turistas la localidad de Glyfada, el lugar, a treinta kilómetros de la villa olímpica, donde Kenteris y su compañera sufrieron el accidente. Pero el país sigue queriendo conocer la moto más famosa de Atenas. No faltará quien proponga subastarla en Internet y lograr por ella una cantidad desorbitada. Y quizá el balón del penalti de Beckham viaje al espacio sobre dos ruedas y con un solo intermitente.