Devuélveme las rifas de la moto

Miguel Cabana
Miguel Cabana MONFORTE

GALICIA

La policía intervino para calmar los ánimos del público tras varias horas de sorteo infructuoso. Un responsable del club de fútbol está detenido y el material incautado

17 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?i no fuese porque hay una persona detenida y a punto de pasar a disposición judicial, se diría que las fiestas patronales de Monforte acabaron con una bufonada desternillante. Lo que iba a ser el anodino sorteo de una motocicleta para recaudar fondos para el Lemos Club de Fútbol acabó con una intervención policial a las cinco de la madrugada del pasado martes, numerosas denuncias, la moto y la urna intervenidas como pruebas del supuesto delito, y un directivo del club detenido y acusado de desorden público y estafa. La historieta comenzó a altas horas de la madrugada, en la última velada de las fiestas. Después de actuar el grupo de pop La Unión, la directiva del Lemos inició el sorteo. El delegado del club, Antonio Vázquez Rodríguez, se subió al palco en el que iba a tocar una orquesta de Vigo, cuya cantante se prestó a extraer el número de la urna. No apareció el agraciado y, por tanto, se sacó un nuevo número. Y tampoco hubo suerte. Otro número más, y otro, y otro y... la fortuna que no llegaba. Ante el cachondeo generalizado y los gritos de algunos, la cantante hizo un esfuerzo y se arrancó a cantar números como si de un bingo se tratase. Pero tampoco. Ante ello, la joven explicó amablemente al directivo que lo de ellos era el canto musical y no el bingo, y que se llevase la urna-broma a otra parte. Abochornado, Antonio Vázquez coge la urna bajo el brazo y se dirige a una tómbola de feria para continuar allí con el bingo. Doscientas personas Doscientas personas con cara de pocos amigos le siguen, pero el propietario de la tómbola, viendo el cariz que tomaba el asunto, se negó a seguir con el sorteo. Y el pobre directivo coge de nuevo su urna y va hacia el palco en el que había actuado La Unión, que ya estaba siendo desmontado. Y allí le surge una idea brillante: tirar esas papeletas gafes, y meter las de los allí presentes, con su nombre escrito por detrás, para extraer así una de ellas y elegir al ganador. Pero algunos se oponen a gritos y el tumulto parece a punto de estallar. Otros deciden llamar a la policía, que llega y detiene la algarada callejera precintando la urna, la motocicleta y deteniendo al infortunado directivo que, casi sin darse cuenta, pasó de la verbena a la comisaría. Ayer permaneció todo el día en el calabozo, mientras siguen lloviendo denuncias de afectados, y hoy pasará a disposición judicial. El hombre estaba tan confuso que incluso en un primer momento renunció a un abogado. En el club monfortino creen que pudo haber un error y se que se hubiesen introducido en la urna los resguardos de las papeletas no vendidas. Otros niegan esta versión. El juez dirá cómo acaba la fiesta.