«Overbooking» en Santiago

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GALICIA

En directo | Turistas y peregrinos confluyen por vías distintas en un proyecto común No hay una sola razón para peregrinar a Santiago: los motivos son múltiples, como lo son las maneras de viajar y los presupuestos; y hay sitio para todos.

31 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Da igual de dónde vienen, por qué vienen y a qué vienen. El caso es que vienen y rezan y gastan. Detrás de cada uno hay una historia muy personal. Hay quien asegura haber cambiado su vida por el hecho de calzarse unas botas y echar a andar. Otros buscaban a Dios, la mayoría a ellos mismos y prácticamente todos sabían que Compostela no los dejaría indiferentes. Si se los coge en ese momento místico en el que levantan por primera vez la cabeza ante la catedral imponente, se les atragantan las emociones ­y se les atropella el verbo. Propios y extraños, ricos y pobres, jóvenes y viejos, en Compostela hay sitio para todos. No son lo mejor de cada casa ni todo lo contrario. Un día cualquiera a una hora cualquiera, el Obradoiro es una botica en la que hay de todo. Almas inversoras Para la Iglesia son miles de almas y para la Xunta miles de bolsillos que invierten en Galicia. En ambos casos, sus cifras se superan de un año para otro. Para la hostelería, sin embargo, nunca son bastantes. Mientras unos y otros discuten y valoran, la gran maquinaria compostelana sigue funcionando a tope. Por Fonseca llegan sudados ocho chavales primerizos. En algún rostro se aprecia esa vegetación incipiente que marca el salto que te aleja de la adolescencia y te acerca a la hipoteca. Y vitalidad a raudales. Ellos son el perfecto ejemplo de alma, de cliente y de huésped, todo en uno, el más puro espíritu del Xacobeo. Todos se confiesan católicos practicantes -justo lo que busca la Iglesia, mucho más preocupada por el alma del redil que por su lana- pero, a la vez, se han dejado su dinerillo en una ruta que comenzaron en Roncesvalles montados en sus bicicletas. Para un viaje de catorce días, cada uno de estos bicigrinos se ha gastado entre 300, 350 y 400 euros, dinero que redunda en beneficio tanto del Camino como del destino final, Santiago de Compostela. Volverán en tren, lo que mejora la cuenta de resultados de Renfe, salvo uno que todavía duda sobre si no sería mejor redondear las arcas de Iberia. Reparto Una pareja joven con un niño como Antonio, Ana y el pequeño Jaime se gastan en Galicia en ocho días quinientos euros. Ellos son un ejemplo de que no sólo Santiago gira las manivelas de las registradoras, ya que están de cámping en Lugo y sólo pisarán Compostela un día. Algo parecido les ocurre a un padre y un hijo peregrinos, Luis y Juan, madrileños que contuvieron el gasto en la ruta pero que se preparan para darse un gran homenaje de marisco sin reparar en gastos.