Científicos británicos crean un banco de ADN de especies en peligro de extinción con vistas a que en el futuro puedan ser clonadas
14 jun 2019 . Actualizado a las 13:27 h.ORIX DE ARABIA. Procede del norte de África. Amenazado por la caza y el avance del desierto. POLLO DE MONTAÑA. En realidad es una rana. Vive en las islas de Montserrat y Dominica. PALOMA SOCORRO. Sólo habita en la remota isla Socorro, en la costa oeste de México. CABALLITO DE MAR. Peligra porque es muy utilizado para la medicina china y como mascota. Tanto biólogos como ecologistas insisten machaconamente en la misma tesis desde hace años: la Tierra se enfrenta a la sexta extinción masiva de especies de la historia. Los distintos informes de la ONU y de las asociaciones conservacionistas han lanzado una voz de alarma que se mide en cifras: en los próximos 30 años desaparecerán 1.130 especies de mamíferos y 1.183 de aves. Pero, ¿la situación puede ser reversible?. La respuesta está en manos de la ciencia, que ayer dio el primer paso hacia un hipotético Parque Jurásico con la puesta en marcha del proyecto Arca Congelada. En esencia, se trata de un gran banco de ADN en el que se recogerán las muestras genéticas y de tejidos de especies en vías de extinción. En origen, los investigadores, liderados por la Universidad de Notthingham, el Museo de Historia Natural y la Sociedad Zoológica de Londres, no se plantean devolver la vida a los animales que desaparezcan del planeta, sino de reunir los datos suficientes del genoma de cada individuo para que los científicos del futuro puedan trazar su código genético. «Cuando muere el último ejemplar de una especie, se pierden las adaptaciones que se han producido a lo largo de millones de años de evolución, por lo que sería irresponsable por nuestra parte permitir que se pierdan estas adaptaciones», aseguró a la BBC Georgina Mace, una de las responsables del proyecto. Sin embargo, son los propios investigadores los que no descartan, ante una situación desesperada, hacer uso de este material genético para crear copias mediante la clonación de los animales extinguidos. «El progreso en la biología molecular ha sido tan rápido que no podemos predecir los avances extraordinarios que se concretarán en las próximas décadas», aventuró Phil Rainbow, del Museo de Historia Natural de Londres. «Se sabe que el ADN puede durar hasta 100.000 años en condiciones naturales, por lo que en las ideales podríamos preservarlo aún por más tiempo», apostilló su colega Brian Clark, de la Universidad de Nottingham. De momento, las primeras candidatas a integrar el Arca de Noé son cuatro de las más amenazadas actualmente, como el caballito de mar amarillo, la paloma socorro, el pollo de montaña, que en realidad es una rana, y el orix de Arabia. Las muestras genéticas y de tejidos serán congeladas a 80 grados bajo cero para garantizar su conservación. Duplicados Duplicados de este material también se almacenarán en otras partes del mundo, como en el Centro para la Reproducción de Especies en Peligro de Extinción de San Diego (Estados Unidos) o en el Centro de Almacenaje de Genes de Animales de Australia. El proyecto liderado por los británicos tiene vocación internacional, por lo que en el Arca de Noé también podrán tener cabida representantes de especies de todos los países que quieran ceder muestras. En España, por ejemplo, se puso en marcha hace años un proyecto para clonar al bucardo, un animal que en la Península ha pasado a la historia.