EL CINE cuenta la vida a veinticuatro fotogramas por segundo. Un beso necesita veinticuatro imágenes fijas encadenadas para que el ojo perciba el instante. La tragedia electoral del BNG el 13-J se está rodando, en cambio, a fotograma por día. Caída a cámara lenta. El drama tiene reminiscencias épicas, y su título ideal no sirve por estar inventado: Lo que el viento se llevó o, en versión de la TVG, Foise co vento. La sonrisa de Camilo Nogueira la noche electoral por mantener su escaño en el Parlamento Europeo enmascaraba el fiasco. Al Bloque se le habían esfumado 208.000 votantes que sí tuvo en 1999. Los nacionalistas gallegos sólo aportaron el 13-J a la entente Galeusca una sexta parte de los electores que, en el recuento provisional, le concedieron a la coalición derecho a tres escaños. Como Clark Gable, Camilo Nogueira no sabe fingir una sonrisa. En el gesto con el que aquella noche saludó el supuesto triunfo había más tensión que en el corsé de Escarlata O'Hara. Faltaba computar el voto emigrante. Su escaño, el tercero, quedaba a tiro del PP por el desinfle del BNG y de su socio en Cataluña, CiU. Fue el único acierto de la encuesta del CIS. Comenzó entonces la retransmisión de una caída a cámara lenta que finalizará la semana que entra, cuando la Junta Electoral Central eleve los resultados definitivos. El escrutinio del voto de la emigración resultó un alivio para Nogueira y para Quintana. Se había salvado el escaño y, con ello, driblado la asunción del fracaso gracias al batacazo del PP, al que los socialistas casi le doblaron en papeletas procedentes de las Américas. Como en los buenos dramas, el del BNG volvió a enredarse cuando el PP solicitó la revisión de las actas en varias provincias para corregir errores en el cómputo de la noche electoral: sumó siete mil nuevas papeletas. El veredicto es que una riojana, la que ocupaba el puesto veinticuatro de la lista de Mayor Oreja, ganaría el escaño que iba a ser para Nogueira por una diferencia de 291 votos. En contrarréplica, Galeusca recurrió la revisión de las actas en ocho juntas provinciales. No tuvo éxito. El desenlace se oficializará con la resolución definitiva de la Junta Electoral Central. Nogueira va camino de abandonar el escaño igual de abatido que Clark Gable saliendo de Tara al final de Foise co vento. Triste the end: Galicia perdería un diputado y el BNG encontraría un motivo para instalarse en el victimismo exculpatorio hasta las próximas elecciones.