BLANCO, Touriño o Vázquez son bomberos forzosos desde que ganaron los suyos. Cada semana que pasa tienen que echar mano de la manguera para apagar los fuegos que provocan miembros del Gobierno que, desde la lejanía y el desconocimiento, se refieren sin pasión ni convicción a los compromisos adquiridos por sus predecesores en el poder. Un día es el AVE, otro el Puerto Exterior. Si la sequía continúa, los socialistas autóctonos van a quedarse sin agua para la manguera. La benevolencia con la que se juzga al nuevo Gobierno en estos meses de gracia no será eterna, sobre todo cuando no se cumplen las promesas gratuitas. Por ejemplo aquella de que Zapatero iba a acudir en la primera quincena de mayo a la tierra castigada por el Prestige. El mes se acaba el lunes y el presidente del Ejecutivo no vino. Ayer quien acudió a Vigo fue el secretario general del PSOE en campaña electoral.