La policía desbarata los planes de una banda de ladrones que pretendían llevarse unos 130 millones de euros en oro y divisas de una oficina del aeropuerto londinense de Heathrow
17 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Pudo ser el atraco más sonado del siglo, pero los ladrones no contaban con la traición de un chivato que acabó frustrando sus planes. Si el asalto hubiera tenido éxito, se habrían convertido en multimillonarios. Ayer, policías ingleses detuvieron a siete personas que, junto a un octavo atracador que pudo escapar, intentaron llevarse cerca de 64 millones de euros en lingotes de oro del almacén de la compañía Swissport en el aeropuerto londinense de Heathrow. Según la agencia Reuters, a esa cantidad habría que sumar otra similar en efectivo, lo que eleva el valor del potencial botín a unos 130 millones de euros. Heathrow es uno de los aeródromos con mayor tráfico del mundo, y figura en el grupo de instalaciones aeropoertuarias con medidas de seguridad más férreas del planeta. Pero eso no amedrentó a los atracadores, que, por las bravas, estrellaron de madrugada un camión contra las vallas de acero de una de las terminales y, una vez dentro, redujeron con armas de fuego, cuchillos y sticks de hockey a los soldados y guardias de seguridad que la custodiaban. Luego, pasaron a una zona de tránsito y forzaron su entrada en el área de seguridad donde estaban el oro y el dinero, y quizá pensaron que ya estaba todo hecho. Pero minutos después se encontraron rodeados por un centenar de agentes armados hasta los dientes, que les estaban esperando en el interior y que detuvieron de inmediato a seis de ellos. Otros dos secuestraron una furgoneta en el exterior y obligaron a su chófer a conducirles lejos del aeropuerto. La policía les siguió y logró capturar a uno de los fugados. La operación fue tan limpia que sólo uno de los agentes resultó herido leve en la refriega, por lo que las autoridades se mostraron ayer exultantes: «Podía haber sido uno de los mayores atracos de la historia, estaba meticulosamente planeado, pero en esta ocasión la policía estuvo siempre un par de pasos por delante de los ladrones», declaró orgulloso Barry Philips, superintendente de la Brigada de Seguridad Aérea de Scotland Yard. Por supuesto, no desveló quién proporcionó el chivatazo que permitió evitar el atraco. ?l de ayer no fue el primer atraco en Heathrow, escenario del mayor robo ocurrido en Gran Bretaña. Fue en 1983, cuando una banda de atracadores consiguió hacerse con casi cincuenta millones de euros en oro y diamantes tras asaltar la oficina de la empresa de seguridad Brink's Math. En apenas dos décadas, varias instalaciones del principal aeródromo de Londres -hay otro en Gatwick, a donde se dirigen los vuelos chárter- han padecido otros siete atracos, con métodos y resultados diversos. En diciembre de 1991, la policía desbarató el secuestro de un empleado, dirigido con toda probabilidad a robar los cincuenta millones de euros en oro, joyas y otros objetos que se guardaban en el almacén de cuya vigilancia estaba encargado. En agosto de 1994, los asaltantes de una oficina de mensajería usaron gases lacrimógenos para hacerse con 1,5 millones de dólares en divisas. En las bodegas El intento más original fue el que perpetró en enero del año 2000 Rawson Watson: se coló en las bodegas de un Boeing 767 de British Airways que volaba desde Barajas (Madrid) a Heathrow con una carga de casi 450 millones de pesetas. Fue descubierto en uno de los contenedores de equipaje, pero huyó y no fue detenido hasta el 2002, año en que otros dos atracadores se llevaron un botín de casi siete millones de euros en divisas tras asaltar el furgón que transportaba el dinero desde el aeropuerto a un banco londinense. Días después de aquello, Samsung denunció el robo de 26.000 teléfonos moviles de su almacén de Heathrow, valorados en seis millones de euros. En marzo de ese mismo año una banda de atracadores se llevó 3,5 millones de euros tras secuestrar el camión de seguridad que transportaba el dinero. Una cantidad irrisoria si se compara con los 130 millones que se salvaron ayer.