El ocaso del Pelegrín

Rubén Ventureira ENVIADO ESPECIAL

GALICIA

Los peregrinos reniegan ahora de la mascota que se popularizó durante el Xacobeo 93

12 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Además de guiar a los peregrinos, la flecha amarilla señala la puerta de salida al Pelegrín. El que fue omnipresente icono del Camino ha sido expulsado del paraíso de los souvenirs jacobeos. «Es que ya está muy visto», asegura la romera Amalia, de Viveiro, al tiempo que adquiere por 18 euros una camiseta adornada con la flecha. Al madrileño Manuel hasta le cuesta identificar la mascota que popularizó el Xacobeo 93, y eso que lleva un trecho de ruta desde León. «¡Ah! Ese bicho. Es el Naranjito del Camino. Yo no me llevo eso a casa», se ensaña. «E mira que no 93 non daba fabricado pelegríns...», recuerda la copropietaria de la hospedería, Pilar, que abrió en Semana Santa una tienda de recuerdos jacobeos. Más solera, cuatro años, tiene Artesanía Grial, donde atiende Cristina: «Otros años me lo pedían, pero ahora preguntan cuál es la mascota, les dices que es la misma y te contestan 'pero si ésa ya la tengo'». Miguel, romero catalán, mete el dedo en la llaga por la que supura «ese bicho»: «Es como si nosotros pretendemos vender el Cobi a estas alturas». Tras la barra del mesón Antón hay una cartulina con hileras de pelegrines. «Pin oficial del Xacobeo 2004», se lee. A dos euros se venden. «Anda, falta uno. Esto es noticia», asegura Estrella, la mesonera. Metros más abajo, en el bar Carolo, Maite explica que sólo los bicigrinos preguntan ya por la mascota: «Es que hay un pin en el que sale sobre una bici, y como es el único souvenir del Camino para ciclistas...». Mientras que Pelegrín malvive a dos ruedas, la flecha amarilla protagoniza llaveros, camisetas, pins, sudaderas, chubasqueros, pañuelos, pegatinas, azulejos y demás parafernalia romera. Lo de los ruteros con este icono ha sido un flechazo. «Todo lo que tenga la flecha se vende más que el resto. Es como un tótem para los peregrinos», corrobora Cristina. Hasta los pins de Zapatones se despachan a mayor ritmo que los de Pelegrín en la tienda de Pilar. O las prendas «de coña», como esa que pone «Yo no he hecho el Camino de Santiago, pero mi amigo sí y me ha regalado esta camiseta». A veinte pasos de estos establecimientos se levanta un busto en memoria de Elías Valiña, el fallecido cura de O Cebreiro. Fue él, en los años ochenta y precisamente en este pueblo, el que pintó la primera flecha amarilla, el Anticupido del Pelegrín.