Apóstol «show»

La Voz

GALICIA

XOÁN A. SOLER

LA HISTORIA COMPOSTELANA que mandó escribir Diego Gelmírez no podía prever que novecientos años después su sucesor iba a estar en un brete por un reality show. Las preocupaciones de Gelmírez en el siglo XII se reducían a que pudieran llevarse de la catedral el libro de sus proezas, para lo que se cuidó como mandaba la época. «Si alguien lo robara o por medio de algún engaño lo destruyera... sea excomulgado y condenado al infierno para siempre junto con Judas, y con Datán y Abirón, a los que tragó la tierra estando aún vivos». La invocación, si la conociera, le vendría al pelo a Paco Porras para el concurso de videntes más absurdo de la nueva temporada televisiva: El castillo de las mentes prodigiosas (Antena 3). Un plató donde se reúne una selección de los escombros de diez años de televisión cutre, con el resucitado padre Apeles entre ellos. Nuestras ansias de televidentes por contemplar las miserias de los demás ha degradado la programación de las cadenas hasta el extremo de que todo lo que vaya a salir por los tubos catódicos será siempre sospechoso de bazofia. Cualquier programa tiene que demostrar su inocencia, porque en televisión todo es presuntamente culpable. Por eso el sucesor de Gelmírez excomulgó a la primera al concurso jacobeo de la ETB. Un programa al estilo del de Paula Vázquez -la reina gallega del bisturí-, pero donde las pruebas en la isla caribeña son sustituidas por otras a lo largo del Camino de Santiago. El arzobispo Julián Barrio ha dictado orden para que a los concursantes del show que emitirá la televisión vasca se les niegue la Compostela -documento acreditativo que otorga la Iglesia a los peregrinos que recorrieron, al menos, 100 kilómetros de la ruta-. La Xunta de Fraga, sin competencias para excomulgar, guarda silencio a la petición formulada por la productora para utilizar dos albergues públicos cuando, en abril, la caravana televisiva alcance territorio gallego. Sus temores están fundados en tanta TV basura, pero lo trascendente de la historia no es lo que piensen Barrio o Fraga. Si una ruta con mil años inspira un reality show, la conclusión que importa es que el Camino de Santiago se ha adaptado mejor a los tiempos que quienes lo trazaron con un excluyente carácter religioso.