El comisario «nos ha perdonado la vida, de momento»

Espe Abuín REDACCIÓN

GALICIA

REACCIONES

19 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?l sector gallego apenas podía creerse el vuelco que la negociación de los Quince dio a una propuesta que mantuvo en vilo a los pescadores durante los últimos quince días. Todos los segmentos de flota que faenan en aguas comunitarias hablaban ayer de satisfacción, aunque unos en mayor medida que otros. Mientras los armadores que faenan en Gran Sol aplauden que por fin se haya invertido una tendencia que año tras año les obligaba a realizar un ejercicio casi de prestidigitación para no llegar a diciembre con números rojos en la cuota de merluza, los arrastreros, palangreros y volanteros gallegos, que trabajan más cerca de casa, saben que su complacencia es sólo momentánea, pues más temprano que tarde no tendrán más remedio que aceptar amarres temporales y otras medidas técnicas. El comisario «nos ha perdonado la vida, de momento», explicaba ayer Jesús Etchevers, presidente de la asociación coruñesa Arpesco, que sólo tuvo reproches para la actuación de Fischler: «Todos somos conscientes de que el litoral ibérico está mal y de que hay que tomar medidas, pero esas acciones deben hacer el menor daño posible a los pescadores, mientras que Fischler sólo busca hacer el mayor posible -dijo-. Es como si a un enfermo le cortas la cabeza para curarle». Navidades en paz En Ribeira, donde la propuesta de Fischler afectaba directamente a cerca de 40 barcos y 400 marineros, la noticia provocó suspiros de alivio: «Al menos no pasaremos unas navidades como las del año pasado, con el golpe del Prestige », señaló José Antonio Pérez, presidente de los arrastreros ribeirenses. En el puerto de Marín también se agradeció ese tiempo extra que los Quince consiguieron arrancar a Bruselas. Pero su satisfacción era más contenida. «Queremos leer primero la letra pequeña del acuerdo, esos asteriscos que tanto se prodigan por tratados y reglamentos y que tantas sorpresas causan», señaló Juan Carlos Martín, gerente de los armadores marinenses. Propósito de enmienda Un susto. Una llamada de atención, eso es en lo que se ha quedado la propuesta de Fischler. Pero ahora toca hacer propósito de enmienda y dejar de creer que todo el mar es orégano. «Si el sector hace los deberes no se volverá a pasar por el susto», señaló Ramiro Otero, portavoz de Comisións Mariñeiras, que apeló al Gobierno español para que se ponga a trabajar con el sector inmediatamente. Xabier Aboi, de CIG-Mar, se expresó en términos parecidos y apuntó la necesidad de que la Administración «achegue máis cartos» para regenerar el caladero y desarrollar unos planes que su organización reclama desde hace tiempo. Ahora ese tiempo se ha agotado. El reloj está parado, pero no indefinidamente. Antes del 31 de marzo tendrán que estar decididas las medidas con las que se pretende conseguir que la merluza y la cigala vuelvan a la costa ibérica. Reducción de cuota De hecho, la reducción de la cuota de merluza aprobada por los Quince pasó desapercibida para un sector que nunca se ha preocupado de planificar y escalonar sus capturas porque es prácticamente imposible extraer en un año del caladero todas esas miles de toneladas que les concede la UE. Así las cosas, el sector dispone de tres meses para mentalizarse de que el descanso de fin de semana no es suficiente, que habrá que amarrar más días e, incluso, cambiar los aparejos. El mismo presidente de la Xunta lo advirtió ayer: «No se puede seguir machacando al mar sin aportarle nada». Claro que tampoco se puede «aceptar la suspensión de la actividad pesquera», como sugería Fischler.?