El mundo a los cuatro vientos Rescatados con vida once de los trece mineros atrapados en una mina del sur de Rusia, a 700 metros de profundidad, sin luz y con el agua casi hasta el cuello
29 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.«Es un milagro, los ha salvado un milagro», exclamó entre sonrisas y sollozos la madre de uno de los once mineros rescatados ayer en un pozo cerca de la localidad de Novoshajtinsk (sur de Rusia) después de seis angustiosos días sepultados a 700 metros de profundidad con el agua casi al cuello y en la más absoluta oscuridad. La complicada operación de salvamento fue posible gracias a la perforación de un túnel desde un pozo adyacente. Los once trabajadores lograron mantenerse vivos gracias a que en la galería en donde se refugiaron se formó una enorme cámara de oxígeno procedente del pozo de ventilación. Sólo uno de los mineros, Serguéi Voitenko, fue izado a la superficie ya cadáver. Su organismo no soportó la fuerte concentración de gas carbónico, la humedad, el cansancio y la falta de alimentación durante seis aterradoras jornadas. Uno de sus compañeros relató que Voitenko «se derrumbó psicológicamente y eso le debilitó. Estaba seguro de que moriríamos todos». Queda un único desaparecido, cuyo paradero se desconoce. Los once mineros fueron hospitalizados, pero sólo uno se encuentra grave. Por 200 euros al mes La terrible experiencia de estos operarios rusos, cuyo sueldo no supera al mes los 200 euros, comenzó el jueves de la semana pasada. La mina Západnaya sufría filtraciones desde hacía años y no se había dispuesto ningún mecanismo para achicar el agua. Por error, lo mineros picaron en un muro, detrás del que había una oquedad anegada de agua, en comunicación a su vez con un enorme lago subterráneo. La fuerza de la presión terminó derribando la pared. La galería en la que se encontraban los trabajadores se inundó rápidamente. En todo el pozo había en aquel momento 71 hombres. Los que se encontraban en niveles superiores, 25 mineros, consiguieron salir a la superficie pocos minutos después del accidente. Otros 33 fueron rescatados el sábado por los equipos de salvamento. Entonces comenzó una carrera contrarreloj para encontrar con vida a los otros 13 trabajadores. Las esperanzas de sacarlos de aquel infierno eran remotas porque el agua entraba en las galerías a gran velocidad. Se decidió excavar un túnel desde la mina cercana de Komsomólskaya hasta el lugar donde podían encontrarse los desaparecidos. La perforación de esta galería fue muy lenta y trabajosa. Desde el viernes, sacerdotes ortodoxos acompañaron a los familiares de los mineros, celebrando misas diarias junto a la boca del pozo. Ayer por la mañana, el túnel terminó de ser abierto pero allí no había nadie. Pero, gracias a la inscripción «fuimos hacia el pozo de ventilación», trazada sobre la pared de la galería, los equipos de salvamento pudieron dar con los trabajadores. Se encontraban a dos kilómetros y medio más allá del lugar en donde se había calculado. El presidente Putin dijo ayer que todas las personas que han participado en el rescate serán condecoradas. En ese momento llegaron noticias de la muerte de cinco mineros por una explosión de metano en otra mina de Vladivostok (extremo oriente ruso). El líder ruso se lamentó diciendo: «Estas tragedias son ya sistemáticas».