¿Y el pulpo no se escapa?

Espe Abuín REDACCIÓN

GALICIA

SANDE

Crónica | La pesca gallega con ojos peruanos Más que sorprendidos regresan mañana a su país los dos marineros que en Galicia han conocido técnicas pesqueras que para ellos eran casi de ciencia ficción

05 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Armando Vargas y Fernando Elías, patrones mayores de dos villas pesqueras peruanas, se convirtieron durante una semana en auténticos marineros de Lira (Carnota). Se hicieron a la mar, pescaron con nasa y miños y hablaron del tiempo y de lo divino y lo humano tomando la chiquita. Mañana, cuando partan de regreso hacia Perú, llevarán en su equipaje un instrumento que, según explicaron a sus colegas de Lira, sacudirá su sector pesquero desde sus mismos cimientos. No se trata de un radar que descubre bancos de peces, ni siquiera de un compás para marcar el rumbo. Es algo mucho más sencillo. Es... la nasa de pulpo. Vargas y Elías se quedaron sorprendidos con el artilugio y su funcionamiento. «¿Y el pulpo no se escapa aunque esté la puerta abierta?», consultaron a los expertos lirenses. Tras saber que no, que las nasas se calan y después se recogen sin peligro de que el pulpo escape, los peruanos enseguida se percataron de que un arte tan simple podía cambiar radicalmente la vida de los marineros peruanos. Allá, el pulpo es una especie bien remunerada, pero para su captura se requieren cinco personas: dos buceadores, dos controlándolos y otro encargado del motor de la barca. Pescan con trinchantes y gancho, elementos con los que atacan indiscriminadamente al cefalópodo y a todo tipo de pescado. Con la nasa que han aprendido a confeccionar podrán reducir tiempo de inmersión y trabajo. «Dende logo, fan falla visitas como esta para que aprendamos a apreciar e dar valor ó que temos», explicó Juan Manuel Gómez Leis, patrón mayor de Lira, que calificó de muy gratificante la experiencia de ser anfitrión por una semana. Lo cierto es que «marchan encantados» y convencidos de que la pesca gallega es el no va más. Subastas por Internet, máquinas clasificadoras del marisco, gasóleo subvencionado, jubilación... En definitiva, ciencia ficción para Perú.?