Análisis | Cien propuestas para situar a la comunidad en el nuevo milenio Treinta meses después de la publicación en La Voz de una serie que recogía las apuestas de los gallegos para el futuro, muchos de esos proyectos han empezado a dar sus frutos
20 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El desarrollo de un país es un proceso lento y complejo, cuyos frutos sólo se manifiestan a largo plazo y cuyo éxito suele depender, en gran medida, del esfuerzo colectivo de sus gentes. La Voz de Galicia inició en abril del 2001 la publicación de una serie de reportajes con la intención de ofrecer un sólido conjunto de aportaciones para el desarrollo económico, social, educativo y cultural de la Galicia del siglo XXI, que sirvieran a la vez de soluciones a algunos de los problemas que lastran el despegue definitivo de la comunidad. Las Cien ideas para situar a Galicia en el Milenio contaron entonces con la entusiasta colaboración de lectores, colaboradores y trabajadores de La Voz, en un esfuerzo pionero en la prensa española. Treinta meses después, muchas de aquellas ideas han salido del túnel de la utopía y han visto la luz de su puesta en marcha. Recuperar los cascos históricos como áreas de ocio y comercio. La mayoría de las ciudades gallegas cuentan ya con planes para revitalizar sus zonas históricas y convertirlas en el corazón de su vida urbana. El paradigma es Santiago, la primera ciudad de Galicia con una oficina municipal de rehabilitación, que ha gastado más de 17 millones de euros en recuperar viviendas del casco antiguo. Gracias al programa Urban de la Unión Europea, Pontevedra ha recibido inversiones de 12,6 millones, y Lugo, Ourense y Vigo cuentan con el apoyo financiero de la Xunta. En A Coruña, el Ayuntamiento ofrece subvenciones de hasta el 52% para que los propietarios de viviendas antiguas puedan recuperarlas. Una pasarela de moda para Galicia con vocación universal. El sector textil ha situado a Galicia en la vanguardia europea de la moda, con una docena de empresas que se encuentran entre las más importantes de España. Al hilo de las disputas entre Barcelona y Madrid como sedes de una pasarela única para España, Galicia ha lanzado oficialmente su candidatura como alternativa a Cibeles y Gaudí. En marzo de este año, los tres partidos con presencia en el Parlamento gallego acordaron por unanimidad instar a la Xunta a que puje para convertir a la comunidad en la sede española de una pasarela con vocación internacional. Un circuito de alta velocidad con aspiración internacional. Los aficionados, los pilotos y las federaciones de automovilismo y motociclismo llevan años pidiendo la construcción de un circuito gallego de velocidad. La propuesta fue publicada en La Voz el 6 de julio del 2001. El pasado 12 de septiembre, la Xunta anunció que enviará al Parlamento de Galicia el proyecto para invertir 12 millones de euros en el circuito, para cuyo emplazamiento se barajan las localidades de Cerceda (A Coruña) y Silleda (Pontevedra), e incluso Ourense. Disciplina urbanística para frenar el deterioro del paisaje gallego. La lucha contra el feísmo urbanístico y el deterioro del paisaje gallego centró gran parte de los reportajes publicados por La Voz en la serie de las Cien Ideas. A fuerza de ofrecer soluciones, el debate acabó traspasando su parcela periodística para convertirse en objeto de discusión política en el Parlamento de Galicia. Finalmente, la nueva ley del suelo elaborada por la Xunta estableció serias restricciones a la construcción, al tiempo que se endurecían las condiciones para la aprobación de los planes municipales de ordenación urbana. Innovar la gastronomía para garantizar el futuro del sector. Una hornada de nuevos cocineros, muchos de ellos salidos de la Escuela Superior de Hostelería de Santiago, ha contribuido a renovar la gastronomía gallega y a aportar un toque de modernidad al carácter tradicional que le ha dado notoriedad en todo el mundo. Fruto de esa innovación son un puñado de establecimientos como Casa Marcelo (Santiago), Casa Pardo y El Playa (A Coruña), la Torre de Lorbé (Oleiros), Reina Maud (Sada) y La Estación (Cambre), en manos de un puñado de jóvenes restauradores llamados a continuar la labor de los más veteranos cocineros de la comunidad. Convertir Galicia en la huerta ecológica de Europa. Europa lleva años insistiendo en que las soluciones a las crisis alimentarias, al deterioro del medio ambiente y a la despoblación del campo están en la agricultura biológica. En Galicia, el Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica ha experimentado un notable crecimiento en los últimos años, tanto en producción como en número de operadores. La mejor muestra de ello es el inicio de la comercialización, en abril del 2002, de leche ecológica producida en Galicia. Hacer de las rías la despensa mundial de los cultivos marinos. Galicia es líder en producción de mejillones y rodaballo, y en los últimos años se ha consolidado como una potencia acuícola mundial: facturó más de 170 millones de euros en el 2002 -el 60% de todo el volumen de negocio de España- con la venta de unas 300.000 toneladas de pescado. Compost doméstico para mejorar el medio ambiente y los alimentos. El 80% de los habitantes de A Illa de Arousa cuentan en su domicilio con un compostero doméstico mediante el cual pueden convertir en abono natural parte de los residuos que producen. Una iniciativa que, si se extendiese al resto de la comunidad, podría solucionar parte de los problemas del tratamiento de las basuras. Convertir las algas marinas en un recurso productivo. Galicia ha vivido siempre cara al mar, y sobre él ha construido muchos de los pilares de su economía, su cultura y su estructura social. Pero no siempre ha sabido explotar todos los recursos productivos que el mar le ofrecía. Algunas empresas conserveras han iniciado la comercialización de algas como alimento de calidad, aunque son las investigaciones médicas de Zeltia las que las han situado como la posible panacea para la cura de enfermedades como el cáncer. Hacer una red de turismo de mar en faros y casas de islas. La hospedería El Semáforo, en el antiguo centro de señales del Cabo Fisterra, y la Torre Lombarda de Allariz, una antigua fábrica de curtidos reconvertida en hotel, son ejemplos de turismo alternativo e innovador que aprovecha el patrimonio arquitectónico tradicional de la comunidad. Iniciativas parecidas, con el objeto de transformar en hoteles edificios tan emblemáticos como el Castillo de la Palma, y el monasterio de Santa María de Oia, ya se han puesto en marcha. Hacer piña en Bruselas para sacar mayor tajada de la UE. Muchas de las decisiones que más están condicionando el presente y el futuro de Galicia se toman en Bruselas, donde lo más parecido a un lobby gallego con verdadera influencia son los diputados nacidos en la comunidad, que acceden a su escaño de la Eurocámara en listas y circunscripciones de carácter estatal. Este año, Galicia dejó claro que comparte con muchas otras regiones europeas la tesis que defiende que cada una de ellas debe poder sentar a un representante propio, junto al ministro estatal del ramo, en todas aquellas reuniones en las que se debatan cuestiones que afecten directamente a sus intereses: pesca, agricultura o medio ambiente. Transformar las rías en el puerto náutico de Europa. Galicia ha empezado a rentabilizar sus envidiables condiciones naturales para convertirse en una referencia para los amantes del mar y los aficionados a los deportes náuticos. La comunidad es la séptima de España en número de puertos y amarres deportivos, y la segunda si se tienen en cuenta los fondeaderos.