Una banda robaba a sus víctimas con el timo de la salsa de tomate

Nacho Mirás SANTIAGO

GALICIA

Esperaban a la puerta de los bancos para elegir sus objetivos Un gancho tiraba ketchup en la ropa y otros dos se ofrecían a limpiar la mancha y llevarse la cartera

16 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?orman un trío artístico de ámbito internacional, pero no son Los Panchos. Juan Jaime Loaiza Eguren, Carlos Humberto Loyola Bustos y Carlos Fernando Robin Núñez (en las fotos), todos de nacionalidad chilena, fueron detenidos por agentes de la comisaría de Santiago como supuestos especialistas en robar con el timo de la mancha que es una manera de forrarse utilizando únicamente la cabeza y un poco de ketchup. Ellos, como otras personas que se dedican al mismo negocio, operan en grupos de tres o cuatro. Recorren los bancos de la ciudad elegida y uno de ellos entra en la entidad mientras que el resto esperan en la calle a la víctima elegida por el que está en el interior. Lo que buscan es a alguien que haya sacado de su cuenta bancaria una suculenta cantidad de dinero. Esta persona es seguida hasta la calle y, una vez en el exterior, y sin más, le arrojan salsa ketchup (también hay la variente del yogur o de cualquier otro pringue) y le ponen la ropa perdida. Con pañuelos de papel Entonces entran en acción los que aguardaban en el exterior. Muy solícitos, se ofrecen a ayudarl al manchado. Sacan unos pañuelos de papel y lo limpian. ¡Y tanto que lo limpian! Se cuidan mucho de colocar a la víctima en un lugar aislado, como puede ser el portal de un edificio. Antes de que pueda darse cuenta, le han sacado la mancha y el sobre con los cuartos. Son rápidos, y cuando la persona asaltada se ha dado cuenta, ya han volado. Los detenidos tenían 960 dólares, mil euros, 30.000 pesos chilenos, siete bolsitas de ketchup y paquetes de pañuelos de papel. Que se sepa, ya mancharon en Pontevedra, en Madrid, en Santiago, en Valencia y en Santander. Viajaban en un coche alquilado, cuyas llaves escondían en una rueda por si los pillaban. Y los pillaron.