Esperando a que señale el rumbo

Lois Blanco

GALICIA

JOSÉ PARDO

28 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Mariano Rajoy es el único que ofrece posibilidades al PP de lograr una victoria en Galicia tras la era Fraga EL GRUPO de gallegos se detuvo en una esquina del aeropuerto de Miami. La comitiva tenía la consigna de permanecer unida para atravesar los controles policiales en la escala aérea hacia Guatemala: «¿A qué esperamos?», increpó Fraga . «Falta uno, ahora viene», recibió por respuesta. La ausente apareció tras la puerta del lavabo y escuchó desde una distancia considerable: «Señorita, la próxima vez retenga los líquidos». Le desespera la espera. Pero ahora toca esperar. Aunque en las últimas semanas le tentaron con hacer varios cambios en la Xunta aprovechando la inclusión pendiente de Xesús Palmou, Fraga ni movió ni moverá un dedo hasta que llegue el día del dedaz o de Aznar, allá para el otoño. Ni quiere ni debe. Porque cuando Aznar señale con el índice a Rato -apueste por él si hacen porras sucesorias en su bar o en el trabajo (en caso de errar, no se admiten reclamaciones)-, puede estar dirigiendo el pulgar hacia Rajoy para enviarlo con nosotros. Quince años después de que Fraga cediese a regañadientes el cetro del PP a Aznar, las circunstancias -el de Vilalba se desembarazó del cuiñism o para echarse en brazos del marianism o- y la proximidad en el tiempo de dos fines de ciclo hacen que la sucesión en Madrid contenga la respuesta a la sucesión en Galici a. A los ojos de los dirigentes populares, Rajoy es el único que ofrece posibilidades como candidato para mantener el poder autonómico en el mismo bando que hasta ahora. Por si algún imprevisto provoca un fallo en la Operación Mariano -por ejemplo, que usted, Rato y yo perdamos la porra-, también le han colgado dorsales para la carrera a Ana Pastor, Núñez Feijoo y Xosé Manuel Barreiro. Otros hay, a día de hoy, que se dejan ver entrenando por San Caetano, aunque hasta el momento sus dorsales están hechos en casa y a mano. El de Cuíña destiñó de tantos años de uso y de tantos lavados. Pero aunque la espera desespere, ahora toca esperar al otoño. Después del dedaz o, Fraga volverá a cambiar su Gobierno y será entonces cuando algunos en el PP retengan líquidos para estar en el lugar oportuno en el momento adecuado.