Puertos subleva al sector de pesca congelada al incluirlo en la estiba

Espe Abuín REDACCIÓN

GALICIA

XOÁN CARLOS GIL

El Gobierno abre un nuevo conflicto al resolver el problema con los trabajadores portuarios Puertos del Estado, la patronal de la estiba y la Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar (La Coordinadora) pusieron fin el pasado miércoles a más de medio año de protestas y huelgas en contra de la futura ley que regulará el régimen económico de las terminales portuarias tras alcanzar un acuerdo que resultó satisfactorio para los trabajadores del servicio.

07 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Pero la tranquilidad duró bien poco, puesto que para procurar el sosiego de los estibadores, el Gobierno tocó la fibra sensible -la económica- de armadores, transformadores y congeladores. Los trabajadores portuarios subrayaron como un gran logro el haber conseguido que se mantuviesen todas las actividades que venían realizando los estibadores en las terminales marítimas. Pero, en realidad, consiguieron eso y más. El acuerdo alcanzado amplía sus competencias hasta el punto de recuperar una ocupación que abandonaron hace un decenio: la descarga de pescado congelado en los puertos, para sorpresa e indignación de todo el sector extractivo y transformador de la pesca, especialmente el gallego, que ha visto encendida la luz de alarma. Las consecuencias Vigo, principal puerto español en descargas de congelado, fue escenario el viernes de un encuentro en el que diversas agrupaciones pesqueras analizaron las consecuencias que tendría la inclusión de los productos congelados en las actividades de la estiba. Todos los afectados reprocharon a Puertos del Estado que haya negociado con los trabajadores portuarios sin contar con la opinión de los operadores pesqueros. A juicio del colectivo, la decisión de suprimir la exención que desde 1994 gozaba la pesca congelada «implicaría volver al monopolio de las descargas», explicaron fuentes de la Asociación Española de Transformadores, Mayoristas, Importadores y Exportadores de Productos de la Pesca y la Acuicultura (Conxemar). Y ese regreso al pasado podría tener consecuencias devastadoras para Galicia, pues, según esas mismas fuentes, «gran parte del tráfico que actualmente llega a puertos gallegos y españoles podrían desviarse al norte de Europa, pues serían mucho más competitivas en coste de descarga que las españolas». Y el problema se agravaría con la entrada en la UE de Polonia y otros países del Este. Para justificar su temor, los afectados señalan que, hace diez años, descargar un kilo de pescado en el puerto de Vigo tenía un coste de 0,12 euros (20 pesetas), mientras que ahora es de 0,02 euros (3 pesetas). Eso es, a su juicio, lo que ha permitido desarrollar y consolidar la industria de almacenamiento y transformación en todo el área de influencia del puerto olívico hasta colocarla a la cabeza de Europa. El nuevo régimen daría al traste con todos esos logros.