Preso en las calles de Dakar

Espe Abuín REDACCIÓN

GALICIA

Eduardo Araújo, el capitán marinense del pesquero italiano Twelve , pasea ya por las calles de Dakar mientras espera ansioso la llegada de su mujer, con la que apenas cruzó un minuto de palabras por semana desde que el pasado 23 de enero las autoridades judiciales de Senegal le sorprendieron con una orden de ingreso en prisión preventiva. El embajador de España en Senegal, Jacobo González Arnau, fue testigo directo de su liberación: «Le cambió completamente la cara». Y es que acababa de dejar atrás un mes de reclusión en una cárcel en condiciones higiénicas lamentables y una situación que ni siquiera el trato privilegiado que recibía con respecto a los demás presos podía aliviar la penuria. Pero su libertad, aunque inmediata -porque hasta el momento no se le ha impuesto fianza-, todavía no es completa. Ahora su reclusión son un hotel y las calles de Dakar, en cuyo puerto encontró la desgracia y donde sigue hundido el pesquero en el que perdió a tres de sus compañeros y que muy posiblemente todavía guarde los cadáveres de otros cuatro. Eduardo Araújo tendrá que presentarse los días 15 y 30 de cada mes en el juzgado hasta que su señoría tome una segunda decisión, por lo que, en principio, no puede abandonar el país. Según González Arnau todavía se desconoce cuándo concluirá el proceso. Berta López, su mujer, que ya pudo hablar con Araújo sin que se cronometrase el tiempo, respira ya un poco más tranquila.