Pablo Vioque no se sentó ayer con los acusados, sino con los abogados. No empezó con buen pie. Quiso echar a este enviado especial del banco destinado a la prensa, alegando que podía enterarse de los comentarios que él hacía a su codefensor. Pero no lo consiguió. Luego, trató, otra vez sin éxito, presentar cuestiones previas. Finalmente, le llegó la hora de enfrentarse al Piturro como abogado de sí mismo. Con preguntas como la referida a las banderas que ondeaban en su despacho de la Cámara de Comercio de Vilagarcía, acabó cabreándolo: «Me está liando, y no quiero seguir declarando», dijo el veterano contrabandista dirigiéndose al tribunal. El presidente de la sala le dio la razón y reprochó a Vioque que acosase al testigo-acusado con preguntas capciosas. «Esto parece más un careo que un interrogatorio», terció el abogado defensor de Vázquez Vázquez. El presidente levantó la sesión advirtiendo a Vioque que en el futuro se abstuviese de presionar al interrogado.