La flota de mayor tonelaje afronta su primer año sin ayudas a la renovación Galicia entra en un nuevo año plagado de incertidumbres en materia. Si a la flota de bajura le espera un annus horribilis después de que un viejo petrolero acabase su vida activa en las mismas faldas de su plataforma -justo cuando las autoridades gallegas habían decidido modernizarla y adecuarla a las exigencias del mercado-, las embarcaciones de altura y gran altura estrenan nuevas reglas de juego que todavía no están definidas del todo.
01 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La pesca gallega, una vez concluido el período transitorio de 17 años impuesto a España y Portugal en su Acta de Adhesión, entra de lleno en la Europa Azul (las reglas de juego de los socios costeros) y, al igual que las otras flotas, la gallega podrá entrar en las aguas del mar Norte y del Báltico, que hasta ahora tenía vedadas, y no tendrá que elaborar planes de pesca con carácter previo para faenar en el coto irlandés. Ahora bien, en las áreas del norte de Europa no dispondrá de cuotas de las especies sometidas a regulación y tanto Irlanda como la Comisión Europea amenazan con limitar de nuevo el número de barcos con la excusa de no incrementar el esfuerzo pesquero. Por tanto, conseguir que Galicia esté en Europa en igualdad de condiciones es uno de los principales retos que se le presentan al sector. El ministro de Pesca, Miguel Arias Cañete, mostró su disposición a acudir al Tribunal de las Comunidades Europeas para lograr por la vía judicial lo que no ha sido posible conseguir a través de la negociación. El nuevo año confirmará si la amenaza se trataba o no de un farol. Nueva política Que la Comisión Europea presentase desgajada su propuesta de reforma de la política común pesquera (PCP), que estará en vigor hasta el 2008, obliga ahora a los Quince a ir aprobando a cuentagotas el resto de las propuestas. Falta por consensuar un plan para erradicar los descartes, un programa para mejorar la información científica empleada en la gestión pesquera, la unificación de las sanciones y la política de control de la flota y la revisión de la política de acuerdos con los terceros países, entre otras. Marruecos A pesar de que el desastre del Prestige ha logrado limar asperezas entre España y a Marruecos, lo cierto es que todavía está abierto el proceso de reconversión de la flota que faenaba en el banco canario-sahariano en el marco del acuerdo de pesca entre la UE y Rabat. Tanto Bruselas como el Gobierno español han consignado partidas para este completar el proceso, que culminará en marzo. Anchoa Los cerqueros gallegos que realizan la costera de la anchoa tendrán este año menos competencia por parte de los franceses en aguas próximas al Cantábrico y al golfo de Vizcaya. Esto es posible gracias a que el Tribunal de Luxemburgo ha anulado el intercambio de cuota que mantenían los Gobiernos de Francia y Portugal. Los lusos cedían parte del tope concedido por la UE en sus aguas a los galos y estos pescaban su parte en aguas del norte. A juicio del tribunal, ese intercambio rompía el principio de estabilidad relativa y perjudicaba gravemente a España. Grandes congeladores Si el hecho de negociar en Santiago permitió a los armadores de buques que faenan en el Atlántico Norte arañar un poco más de cuota de fletán, este año será Canadá el que juegue en terreno propio. La reunión anual de la Organización de Pesquerías del Atlántico Norte (NAFO) se celebrará en Halifax en septiembre Palangre de superficie La flota espadera tampoco tendrá este año la ventaja de negociar en casa. La reunión anual se celebrará en noviembre en Dublín, escenario en el que los armadores gallegos tendrán que lidiar de nuevo con el Grupo de los 16, que, encabezado por Brasil y Marruecos, intentan desde hace tres años cambiar los criterios de asignación de cuotas en detrimento de los países que desarrollaron la pesquería del pez espada. Sin ayudas Este año entrarán en vigor las nuevas reglas de juego aprobadas por los Quince el mes pasado. La flota de más de 400 toneladas (atuneros, grandes congeladores, parte de los palangreros de superficie e, incluso, algunas unidades del Gran Sol) tendrán que afrontar el proceso de renovación sin disfrutar de los subsidios que hasta ahora concedía la U. Además, los barcos de más de 100 toneladas tendrán que desguazar más volumen del que renueven para poder disponer de ayudas.