Las dietas son hipercalóricas, con ausencia de verduras y pescado, mientras que los expertos añaden que no existe una supervisión que garantice una alimentación correcta de los niños
26 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.José tiene seis años y le encantan los sanjacobos y las albóndigas con arroz. Pero se lleva muy mal con la lechuga y las manzanas. Como él, unos cien mil niños almuerzan todos los días en comedores escolares y adquieren de este modo hábitos nutricionales que condicionarán su salud en el futuro. La importancia de que los menús sean correctos se refleja en las estadísticas. Cerca del 30% de los casos de cáncer están asociados a las dietas y los hábitos de vida. Cada año se detectan anualmente en España 850 casos de cáncer a menores de quince años. Además, aproximadamente un 20% de los escolares gallegos sufren problemas de sobrepeso y cada vez es más importante el porcentaje de niños con trastornos alimentarios. Uno de los aspectos más destacados es la ausencia de un criterio único que fije los menús. La Administración solamente marca que se utilice sal yodada, y son las empresas de cátering o el personal encargado de la cocina los que diseñan los menús. En teoría, tanto los comedores públicos (gestionados por la Xunta o las asociaciones de padres) como los privados usan como referencia las directrices de la Organización Mundial de la Salud y los derechos alimentarios establecidos por la FAO. En la práctica, las carencias de las dietas radican en la ausencia de pescado -muchos centros sólo lo preparan una vez por semana y del mismo modo-; y sobre todo de verduras (que deberían ingerirse todos los días y acaban consumiéndose dos por semana). Niñas con problemas Los expertos apuntan que se trata de dietas calóricas -con muchos fritos-, adecuadas para los niños. Sin embargo, las niñas, con menos masa muscular y acostumbradas a no hacer ejercicio, se encuentran con menús que no se ajustan a la alimentación que necesitan. Teresa Iglesias, endocrina, añade que esto les provoca una excesiva preocupación por adelgazar. Las propias empresas de cátering -señala el médico Pablo Vidal-Ríos- se encuentran con el problema de que no pueden introducir más verduras y hortalizas, «aunque les saldría más barato», porque los niños las dejan en el plato. Es ahí donde la familia adquiere su protagonismo. La vocal de Alimentación del Colegio Oficial de Farmacéuticos, Rosa Lendoiro, implica de un modo claro a los padres. «Los niños sólo reflejan los hábitos de sus padres. Por ejemplo, si no comen hígado, es porque los padres tampoco lo hacen», señala. Además, el 15% ni siquiera desayuna en casa. Adaptación de hábitos Lendoiro asegura que los hábitos nutricionales no han empeorado, «sino que sólo se adaptan a su entorno». Por ejemplo, la cena ha pasado a convertirse en la comida familiar, por lo que el hecho de que los niños utilicen el comedor escolar al mediodía ayuda a socializarlos y a sustituir que esta hora del día ya no suponga un encuentro de padres y hermanos. Los progenitores coinciden con los expertos al señalar cuál es el problema principal de los comedores escolares. No se trata ni del menú ni de las materias primas, sino de la dificultad de garantizar la correcta alimentación de los niños. Resulta prácticamente imposible controlar que un alumno con sobrepeso no abuse de la comida, y viceversa. La rapidez (prisas por salir a jugar al patio) y tener clases de gimnasia u otras actividades deportivas después de comer crean malos hábitos alimentarios. «Aunque no sea por un dietista -explica Pablo Vidal-, el control de lo que comen los niños (y cómo lo comen) debería estar garantizado». Guía para profesores La preocupación por los valores de la dieta es reciente en Galicia. Educación firmó a finales del pasado año un acuerdo para editar un libro sobre información nutricional para alumnos y profesores, así como la puesta en marcha de una consultoría para asesorar a los centros. Un año después, la guía está prácticamente lista, y el jefe de Pediatría del Hospital Clínico de Santiago, Rafael Tojo, asegura que en los datos de su último informe «hay avances» sobre la alimentación de los niños. Uno de los trabajos sobre menús escolares llevado a cabo en Pontevedra en el 2001, en el que se analizaron sesenta colegios, refleja que la totalidad de los centros sirven más carne de la aconsejada; el 80% cocina menos de dos raciones de pescado semanales (que son las recomendadas); mientras que el 85% también incumple los mínimos de verduras y hortalizas. Sin embargo, en Galicia aún pesa la dieta tradicional atlántica. Los niños comen menos hamburguesas y pizzas que la media nacional, e incluso una menor cantidad de caramelos, golosinas y helados. También consumen más fruta y verdura que los alumnos de otras comunidades, aunque siempre por debajo de lo aconsejable. Dietas para alérgicos No todos los niños que necesitan una dieta específica pueden encontrarla en su centro. Los comedores de la Xunta -gratuitos- sí establecen menús alternativos, así como algunos colegios privados consultados. Sin embargo, los gestionados por las propias asociaciones de padres varían en función de las posibilidades. En la APA del colegio Pío XII, de Santiago, señalan que se establecen dietas blandas para los niños -en el caso de gastroenteritis-, pero no para pequeños alérgicos a determinados alimentos. Entre otros motivos, recuerdan, por la dificultad de garantizar que un celíaco, por ejemplo, no coma pan de un compañero. La responsabilidad de los comedores escolares recae en demasiadas manos. En el caso de los que están gestionados directamente por la Consellería de Educación (380 durante este curso), el 90% elaboran el menú con personal contratado por la propia Administración. El resto se reparte entre contratos con empresas de cátering; suministro mediante firmas del sector, o a través de convenios con instituciones públicas o privadas. En estos casos, los menús son aprobados por el consejo escolar. Los centros en los que la Consellería de Educación no implanta comedor gratuito son gestionados por las asociaciones de padres, que o bien contratan a una empresa del sector o a un cocinero para elaborar las dietas. Finalmente, los colegios privados y concertados suelen asumir ellos mismos el control de los comedores. Precios similares Este servicio complementario establece prácticamente los mismos precios sea cual sea su titularidad. La mayoría rondan los 84 euros mensuales (14.000 pesetas), o cuatro euros por comida individual.