Una de las versiones extraídas de los interrogatorios apunta que el crimen se cometió el mismo día 13. Isabel y su acompañante se detuvieron en Pontedeume, donde ésta, sola o con los que la ayudasen, suministró a Vanesa algún somnífero. Cómo murió la joven es aún un misterio. Quedaban sólo 17 kilómetros hasta Monfero, donde está su tumba. ¿Cómo se destapó el crimen? La versión oficial explota los éxitos, pero en Monfero existe una garganta profunda que llamó a la Guardia Civil porque no le cuadraban las cuentas. Isabel había llegado con un bebé que decía que era suyo. Algo raro cuando no estuvo embarazada, llevaba tiempo separada de su marido y no se tenía noticias de que quisiera adoptar un bebé. Nos encontramos ya en el 19 de septiembre (el jueves de la pasada semana). La Guardia Civil sospecha, inicialmente, que se puede tratar de un rapto. Agentes del instituto armado de paisano se presentan en el piso que Isa tiene alquilado en Miño. Ésta los recibe con el niñito en brazos y les asegura que es fruto de su vientre. Los guardias no se lo creen. Al día siguiente, viernes, Daniel (que así se llama el pequeño) es llevado al hospital público de Ferrol, donde Ana de Rosa, que lo conoce muy bien, lo identifica como el bebé de Vanesa. Posiblemente la propia Isa, derrumbada, revela el lugar donde se halla el cadáver de su amiga. El sábado por la tarde, ya en Monfero, los guardias excavan y aparece primero el cadáver de un perro y, al apartarlo, una mano de Vanesa. ¿Pudo hacer Isabel todo el trabajo sola, o necesitó ayuda?