Los médicos que atienden municipios rurales en Galicia tienen que superar, en ocasiones, algunas dificultades especialmente en las zonas de alta montaña. Este es el caso de O Courel y Pedrafita, en la provincia lucense. Se dieron casos en los que los facultativos, debido a la nieve, tuvieron que recorrer en palas mecánicas hasta 25 kilómetros de distancia para atender una urgencia. Muchas veces hacen largas distancias para encontrarse con casos que podrían ser abordados, sin riesgo para el paciente, en la consulta matinal del día siguiente. «Es bastante habitual que te llamen y, después de recorrer bastantes kilómetros, encontrarte con que la persona en cuestión lo único que tiene es una gripe normal», afirma una médico. En los pueblos de montaña, el verano suele incrementar la carga de trabajo de los médicos. Hay más pacientes por la llegada de emigrantes que llevan a sus familiares, especialmente a los ancianos, para que les hagan chequeos. En la fiesta El hecho de que los médicos rurales sin adscribir a ningún PAC estén cargados habitualmente de guardias hace que, en muchas ocasiones, dejen letreros en los consultorios informando de dónde se encuentran. Hace sólo unas semanas, en O Incio, el médico de guardia informaba de que estaba en la fiesta de un pueblo del municipio. Los facultativos advierten de que esta situación es legal porque sus guardias son localizadas, y que dentro del municipio pueden estar donde quieran. Para paliar el problema, el Sergas estableció que los médicos de Navia de Suarna y O Courel hiciesen guardias hasta las diez de la noche, pero que a partir de esa hora las urgencias sean atendidas en los correspondientes PAC. En Pedrafita, donde dos facultativos tienen sobrecarga de guardias, las urgencias de septiembre serán atendidas en la cercana localidad de Becerreá. Para muchos galenos, librarse de esta situación no es fácil. Por un lado, por la dificultad para encontrar sustitutos, y, por otro, porque los concursos de traslados se convocan de pascuas en ramos, según expresó uno de ellos. Hay profesionales en Galicia que llevan cerca de doce años en el mismo sitio intentando elegir un destino mejor, como un centro de salud urbano donde se paga más y donde, al haber más personal, las guardias que hay que realizar se reducen considerablemente.