La Policía alerta a los empresarios gallegos ante la llegada de cartas remitidas por un supuesto hijo del fallecido presidente del Congo. Lo que parece ser un negocio, no es más que una estafa.
24 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Si recibe una carta del hijo de Kabila, el fallecido presidente de la República del Congo, desconfíe. Si además en ella le propone ingresar en su cuenta corriente quinientos mil dólares americanos, cantidad similar en euros, vaya a la policía y denuncie el caso. La tentación Venza la avaricia y pase por alto la oferta del pequeño Kabila de regalarle, a cambio de poder sacar de una caja de seguridad de Sudáfrica el dinero de su padre, el veinte por ciento del total. No es la operación de su vida. Es un fraude. Y peligroso. En medios policiales, que conocen el asunto desde hace años, lo denominan el timo de «las cartas nigerianas». La Interpol llegó incluso a abrir una investigación que trató de descubrir los intentos de una mafia que, con la excusa de sacar del país africano el dinero procedente de negocios petrolíferos, pedía los datos bancarios de grandes empresarios, e incluso artistas y escritores de todo el país. Les prometían discreción total y el veinte por ciento del dinero por «hacerles el favor». Aunque no se conocen nombres de las víctimas, según el jefe superior de Policía de A Coruña, José García Losada, en Galicia oficialmente nunca se ha denunciado nada, aunque sí se sabe que los datos bancarios de algunos de los que «picaron» fueron utilizados después para hacer operaciones fraudulentas. La información se usó para estafarles con cantidades importantes de dinero. Algunos incluso sufrieron amenazas. Otra vez Nada se había vuelto a saber desde aquellas primeras cartas. Nada hasta que los responsables de una empresa de granitos de O Carballiño lo pusieron en conocimiento de este periódico. Ahora, de nuevo saltan las alarmas y la Policía, que reconoce que el modus operandi del supuesto hijo de Lauren Kabila es el mismo, alerta a todos los que reciban la misiva para que la tiren a la papelera, no den ningún dato y lo denuncien inmediatamente. «Nosotros sólo podemos hacer una función preventiva, no tenemos capacidad para operar en esos países», concluye Losada.