Más altos, más fuertes, más longevos

M. Cheda REDACCIÓN

GALICIA

La esperanza de vida se incrementará entre tres y cuatro años, las mujeres tendrán el doble de hijos, los hombres crecerán varios centímetros y los niños padecerán problemas de sobrepeso.

24 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

En los setenta tardíos Galicia era una comunidad sin hipermercados, con apenas 76 kilómetros de autopista, donde cada mes nacían 3.100 niños -hoy no llegan a la mitad- y las cañas costaban ocho duros de entonces; tierra joven. Por término medio, los chicos medían 168 centímetros, seis menos que ahora. En las carreteras arrasaba el 127 de Seat. Se cobraban 80 euros (unas 13.000 pesetas) de salario mínimo interprofesional. Lejos queda aquella Galicia, como lejos queda esa que viene, la del 2025: envejecida aunque fecunda, de habitantes más altos, gordos y longevos, moderna también. Pegará el estirón definitivo la población en este tiempo. Entre 1956 y 1998, según un estudio elaborado por el hospital Gómez Ulla (Madrid), la talla media de los gallegos aumentó nueve centímetros, hasta 174, todavía un pelo por debajo de la española. De aquí a veinte años le resta margen para continuar creciendo a ritmo similar. El ciudadano de ese futuro levantará, pues, casi 1,80 metros del suelo; 1,69 ellas. Pero las básculas lo martirizarán. Ya hoy los niños ingieren demasiadas grasas, entre un 43 y un 44% de su alimentación total; quiere decir, nueve puntos porcentuales por encima de lo deseable. En consecuencia, cuatro de cada diez padecen problemas asociados al sobrepeso, cuando no a la obesidad. «Si seguimos así, quién sabe dónde estará el límite. Quizás en ese escenario a dos décadas este porcentaje sobrepase la mitad de la población infantil», advierte la secretaria del departamento de Pediatría del Hospital Universitario de Santiago, Rosaura Leis. Mejorar la alimentación El catedrático de Nutrición y Bromatología de la facultad de Veterinaria (Lugo), Alberto Cepeda hurga en idéntica herida: «De no cambiar nada las cosas, en el futuro consumiremos cada vez más grasas y proteínas, demasiadas, y pocas verduras e hidratos de carbono; además practicaremos poco o ningún ejercicio, algo que ya se ve hoy claramente, debido al sedentarismo». Propone Cepeda enseñar dietética en las escuelas y «bombardear» con información preventiva a los adultos; además, 45 minutos de carrera diaria. Receta de buen cocinero para el futuro. La gallega de mañana, también el gallego aunque menos, le ganará horas al día, días a la semana, semanas al mes; y así hasta llegar a los 85 años dando guerra. Analizado con perspectiva diacrónica, este aumento de la esperanza de vida al nacer, si bien significativo (entre tres y cuatro años en un par de decenios), no le hará sombra ni mucho menos al registrado durante la década de los noventa, prácticamente igual pero en la mitad de tiempo. «Es que, a pesar de que se van a incrementar los avances y garantías sanitarios, este índice tampoco tiene horizonte para crecer demasiado», aduce el subdirector xeral de Información y Gestión de Saúde Pública, José Luis Abad. Calidad de vida Vivirán más los gallegos, y también mejor. Argumenta el decano de Sociología en A Coruña, Antón Álvarez, que el modelo social cambia a los pocos, generación tras generación. «Nos reinventamos constantemente a nosotros mismos», sentencia. De ahí que piense: «En dos décadas habremos entrado de pleno en la sociedad ultraposmoderna; importará el ocio, el placer; nos cuestionaremos las edades de jubilación; daremos un sentido distinto a los objetos. ¿Qué quiero decir? Pues que esa generación que ahora tiene cuarenta o cincuenta años y que ha aprendido a disfrutar del ocio va a demandar una oferta satisfactoria para cubrir su tiempo libre cuando engrose la tercera edad». Incluso se construirán, deduce, parques temáticos orientados para el segmento de mayores de 65. Coches inteligentes Arquitectos, docentes e ingenieros coinciden al dibujar un estilo de vida, el del 2025 en Galicia, bien distinto al de hoy: coches que advertirán sobre los atascos de Alfonso Molina (A Coruña), en el centro de Vigo, a las horas punta en Compostela; electrodomésticos inteligentes en hogares más bien escasos de metros cuadrados y con placas solares sobre los tejados; chicos dominando tres idiomas _adiós, deica logo, bye _ pero hablando sólo uno mayoritariamente, el castellano... Y recreo, mucho recreo, más que en los patios de escuela. Los médicos parecen meteorólogos; exagerándolo un poco, podría decirse que renuncian a predecir nada más allá de lo que sucedió ayer. De ahí que se aferren a la experiencia para contestar: las enfermedades relacionadas con el aparato circulatorio, que en 1998 mataron a 11.400 de los 28.000 ciudadanos muertos, continuarán siendo la principal causa de muerte. Sí predice la Administración autonómica, aunque sin cifrarlo, un incremento de los casos de alergia entre la población infantil. El director de la Escuela de Enfermería de Ferrol, Manuel Romero, citando al antropólogo Luis de Miguel, además anuncia para el 2025 la «proliferación» de enfermedades mentales, derivadas del estrés. Al igual que ahora, las mujeres supondrán una mayoría, aunque simple, sobre los hombres. Sin embargo, sumados ambos, no llegarán a los 2,7 millones que son hoy. Según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística, cada madre dará a luz una media de 1,8 hijos, cifra que duplica a la actual. «En cualquier caso _matiza el demógrafo Diego López de Lera_, todas estas prospecciones, con toda probabilidad, se irán corrigiendo y actualizando hasta esa fecha». Si el INE atina plenamente, la Galicia de entonces caminará con bastón. Uno da cada tres habitantes, casi un millón en total, superará los sesenta años de edad. Madres mayores Consecuencia del progresivo acceso de la mujer al mercado laboral, los niños tendrán madres cada vez mayores, raramente veinteañeras, como sí sucedía a principios de los noventa. «La edad para la primera maternidad tocará el techo de los treinta y no irá mucho más allá», augura el director de la unidad de Embarazos de Riesgo del Hospital de Santiago, Manuel Iglesias Cid. Menos bodas A parto tardío, boda que peligra. Se manifiesta así el juez eclesiástico del Arzobispado de Compostela, Manuel Calvo. Vaticina que matrimonios civiles y religiosos tenderán a equilibrarse en número _hoy ganan los canónicos 75 a 25_ y advierte: «Si el Estado concede facilidades modificando el ordenamiento jurídico, como parece que va a pasar, el enemigo del desposorio católico no será el civil, sino las parejas de hecho tan de moda». La Galicia de hoy navega por el 2002. A popa queda la comunidad que fue en los tardíos setenta, sin hipermercados, donde las cañas se pagaban con sólo ocho duros; hacia proa asoma ya esa otra que viene, la del 2025, de tipos altos, fuertes y longevos, y mujeres más fecundas.