Pablo Carrera, coordinador de la campaña Pelacus, que cada año evalúa la población de especies pelágicas en el caladero del Cantábrico y Noroeste, explicó que la campaña de este año será similar a la del año pasado, incluso ligeramente más abundante. Los científicos del Instituto Español de Oceanografía -promotor de la campaña- constataron que los ejemplares de sardina que pueblan el caladero son de mayor tamaño, lo que significa que el sector «está vivindo das rendas do ano 2000», ejercicio en el que se detectó una biomasa de juveniles de unas 19.000 toneladas, cuando un año antes, esa población apenas llegaba a 2.000 unidades. Pesca asegurada Según Pablo Carrera, es normal que una alta concentración de cría de sardina permita asegurar la pesca durante tres años. Eso sí, en el último análisis de los bancos gallegos no volvió a repetirse la abundancia de juveniles del 2000. La sardina tuvo su cotización más alta en la lonja coruñesa de O Muro, donde el kilo se pagó a 3,50 euros (582 pesetas). No alcanzó, sin embargo, el precio del año pasado, cuando llegaron a entregarse 800 pesetas (4,81 euros) por las diez o quince piezas que pueden sumar los mil gramos. En ninguna rula, la especie reina de San Juan bajó del euro al que se paró la subasta en Vigo o en Portonovo. En este último puerto, fuentes de la cofradía confesaron que esperaban una cotización más alta. De hecho, la semana pasada se ofreció una cantidad ligeramente superior por el kilo de sardina (1,10 euros). En Marín, Malpica, Ribeira, Sada, Cambados y Portosín, el pescado no bajó de los dos euros (333 pesetas), mientras que en Burela y Celeiro la cotización no logró alcanzar esa cifra. En la costa lucense, el precio más alto fue el que consiguió en la lonja de Celeiro: 1,88 euros (313 pesetas) el kilogramo. En cuanto a la evolución de la campaña, que se retomó a mediados de abril, después del paro biológico del cerco, los marineros aseguran que no va tan bien como esperaban. Hay menos sardina de la que vaticinaban, pero también son conscientes de que, hasta ahora, el clima no ha acompañado: «A sardiña quere calor e ata antonte estaba chovendo e a auga fría», razonan desde la Cofradía de Malpica. En cuanto a las descargas del viernes, Sada y A Coruña alijaron el mayor número de toneladas de Galicia. En los muelles herculinos dejaron 900 cajas (22.500 kilos) de sardina y en la dársena de Sada los barcos entregaron a la subasta 16.925 kilos. De Portosín salieron al mercado 37.500 kilogramos, una vez que la práctica totalidad de su flota ha regresado de la costera de la anchoa en el Cantábrico para aprovecharlas ganas de sardina de los turistas.