Francia permite que haya un vínculo entre las leyes de extranjería y la política exterior de la UE, pero evitar hablar de sanciones Europa actuará más unida en materia de inmigración. Los líderes europeos, reunidos ayer en Sevilla, hallaron un equilibrio que contenta a todos para desarrollar la nueva política comunitaria sobre visados, asilo, fronteras exteriores y de lucha contra las mafias que provocan el tráfico de los «sin papeles».
22 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El presidente francés, Jacques Chirac, impuso su ritmo para frenar a los socios que, como España o Reino Unido, planteaban un enfoque más duro en la lucha contra la inmigración ilegal. El español José María Aznar mostró su satisfacción por el acuerdo final y dio por sentado que habrá una reforma de la Ley de Extranjería. «Ajustaremos nuestra legislación a los acuerdos de la Unión Europea». Esta fue la concisa respuesta dada ayer por el presidente del Gobierno, José María Aznar, cuando fue preguntado por una posible reforma de la Ley de Extranjería. ¿Pero qué se reformará exactamente? Pues el acuerdo alcanzado en Sevilla marca las pautas y avanza los plazos. En materia de inmigración clandestina, los Quince aprobarán antes de finales de año un programa de repatriaciones y revisarán la lista de terceros países a cuyos ciudadanos se les exigirá visado. En marzo del 2003 se instaurará el banco común de visados y en el próximo Consejo de Ministros de Interior se aprobará una decisión marco para luchar contra la trata de seres humanos. Sobre fronteras, antes de que acabe el año se pondrán en marcha operaciones conjuntas entre estados y se creará una red de funcionarios expertos en inmigración, mientras para el 2003 se reservan las decisiones sobre cómo se financiará el control de las fronteras exteriores, la redacción del estatuto de refugiado y la del procedimiento de asilo. El asunto más delicado era cómo vincular la inmigración a política exterior de la Unión y a las relaciones económicas con terceros países. «Hemos encontrado una aproximación equilibrada y humana tal y como Francia deseaba», dijo el presidente galo, Jacques Chirac, que aclaró que dicha posición «está fundada sobre la incitación y no sobre la sanción». Aznar también abundó en esta cuestión, al manifestar que «todos estamos de acuerdo en que la inmigración es positiva, pero también nos parece lícito luchar contra las mafias», dijo. Finalmente, el sibilino acuerdo de la UE elude hablar directamente de sanciones contra los países que no cooperen con Europa en materia de inmigración, pero los Quince se reservan el derecho a decidir «por unanimidad», aclaran las conclusiones, la posibilidad de poder adoptar algún tipo de medidas contra los socios incumplidores. Claves Antes de finales de año. Los Quince revisarán la lista de terceros países a los que se les exigirá visado, aprobarán un programa de repatriaciones, se harán operaciones conjuntas entre países para controlar las fronteras exteriores y se creará una red europea de funcionarios expertos en inmigración. En el 2003. Se creará el banco común de visados, se fijará un tronco cmún de formación para los guardias de fronteras, se elaborará un estudio sobre cómo financiar las gestión de las fronteras exteriores y se pactará el estatuto de refugiado y el procedimiento de asilo.