Diferencias sobre las vacaciones llevan al sector de los ataúdes a su tercera semana de huelga
21 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Los ataúdes que se fabrican en Ribadavia disfrutan de una justa fama de, paradojas, toda la vida. Y no deja de ser curioso porque, que se sepa, ningún usuario ha podido opinar sobre la comodidad del mueble postrer. El caso es que ciertos asuntos relacionadas con el reposo amenazan con paralizar el suministro de sarcófagos. Nada que ver con el descanso eterno, ojo. Es otro tipo de holganza pedestre la que causa dificultades: las vacaciones del personal. Resulta que el desencuentro descubierto recientemente por los próceres sindicales y gubernamentales es un hecho en este sector desde hace algún tiempo. Sin marear la perdiz como los camaradas de los madriles, los de Ribadavia se han arrojado a la huelga para exigir mejoras en sus condiciones de trabajo. Y han conseguido satisfactorios compromisos, salvo en un punto crucial. La patronal quiere repartir las vacaciones: 21 días en agosto y el resto a convenir. Pero la fuerza proletaria no está dispuesta a renunciar al clásico mes estival, elevado a la categoría de logro histórico. Total, que la negociación pende de un hilo y el paro entra en su tercera semana. Mal momento para estirar la pata. : SIESTA ETÍLICA Y ROMERÍA. Aprovechar las romerías para llenarse los bolsillos a costa del festejante despistado es cosa fea y censurable. Pero palearlo para a continuación zambullirse en la juerga y acabar como un odre, roncando en el escenario del crimen, merece galera y trabajos forzados. Sucedió el sábado en Viveiro. Un tipo fue sorprendido por la Guardia Civil mientras dormía en su coche, destilando alpiste a cada resoplido. En el vehículo hallaron objetos sustraídos de turismos estacionados en la zona, justo al lado de un festorro de los buenos. Injustificable, sobre todo por la edad del angelito: 40 años que de poco le han valido.