El buque Kristal, con bandera de Malta, se hundió hace poco más de un año a 70 millas de la costa coruñesa
04 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El buque Kristal, con bandera de Malta, se hundió hace poco más de un año a 70 millas de la costa coruñesa. En el naufragio perdieron la vida once marineros, de los que siete aún continúan desaparecidos, entre ellos dos gallegos, de Pontedeume y Santiago. Otras ocho víctimas eran de nacionalidad paquistaní y, la última, de Croacia. La ITF, como representante de las familias de los fallecidos, exige que se aclaren las causas del accidente para evitar que se repitan accidentes similares y, a la vez, hacer posible que los descendientes de los náufragos reciban su indemnización. Es por eso que la federación ha hecho su propio análisis de los posibles motivos que provocaron el desastre e intenta compararlo con los estudios realizados por los demás organismos competentes, como el Gobierno del país de bandera -en este caso Malta-, el de España, la casa armadora y la compañía aseguradora, además de los testimonios de los supervivientes. Sin embargo, ese contraste no es tan fácil como podría parecer. Primero, porque Malta todavía no ha concluido la investigación. Y, segundo, porque los cargos de la Dirección General de la Marina Mercante con los que se han entrevistado niegan haber realizado estudios al respecto. Según ITF, existen informes de la sociedad clasificadora del barco, Rina, «que recogen que, antes del accidente, había deficiencias estructurales en la zona de cuadernas y tanques». Además, aún conociendo estas anomalías, la citada entidad extendió una autorización al buque para poder cargar con melaza hasta el 75% de la capacidad de los tanques, lo que permite la formación de espacios vacíos en los depósitos y facilitan los desplazamientos bruscos de la carga, haciendo, por tanto, más vulnerable el casco del barco. A eso se añade que el Kristal fue revisado en puertos no demasiado rigurosos con sus inspecciones, como Egipto. Otro dato que ITF conoció tras el accidente es que el tanque lateral número 7 del buque iba vacío porque se estaban realizando operaciones de soldadura, una actuación que «no está permitida y así se hace constar en el manual de carga y seguridad del barco, un documento, por cierto, que no se sabe si estaba a bordo». ITF acusa a la armadora de buscar un chivo expiatorio entre el personal de a bordo para que todo se quede en un error humano.