El Valencia acaricia el título

VICENTE COSTA VALENCIA

GALICIA

FÚTBOL

27 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El Valencia tiene la Liga al alcance de la mano. Casi la puede tocar. Después de 31 años sin celebrar un título de Liga, parece que éste es su año. El equipo de Rafa Benítez demostró en Mestalla que no está dispuesto a dejar escapar esta oportunidad histórica y ayer se sobrepuso a un gol en contra y a la expulsión de Carboni, logrando una remontada (2-1) que puede pasar a los anales del valencianismo. Mestalla vivió una noche inolvidable. El equipo ché asumió su papel de candidato al título y cogió la manija del partido desde el pitido inicial. Los anfitriones salieron desbocados. La Liga está al alcance y el grupo de Rafa Benítez parecía querer hacer los deberes cuanto antes. El Valencia se trabajaba el partido con optimismo, pero, al filo de la primera media hora, el duelo sufrió un giro radical. En el minuto 29, el Espanyol, que había logrado contener los impulsivos ataques del Valencia, sacó petróleo de su primera incursión seria en el área de Cañizares. Un penalti de Ayala, que tocó el balón con la mano, fue transformado por Tamudo. Apenas unos segundos después, el italiano Carboni respondió con un codazo a una dura entrada de De Lucas y Medina Cantalejo no dudó en castigar esta reacción infantil con la expulsión. El puyazo enrabietó al Valencia, que optó por la vía del coraje para achicar al Espanyol. La segunda mitad arrancó sin variaciones en los dos equipos. La superioridad numérica visitante amenazaba con sentenciar al contragolpe. Pero la entrada de Kily González por Vicente aumentó el voltaje ofensivo del Valencia. El centrocampista argentino revolucionó el partido y en una gran jugada cedió a Baraja, que marcó el gol del empate. El centrocampista vallisoletano volvió a convertirse en el líder del equipo y poco después anduvo muy cerca de lograr un nuevo tanto decisivo. Éste llegó fruto de una nueva combinación entre los responsables de la reacción. Kily González le concedió a Baraja otra oportunidad para marcar y éste no la desaprovechó. Mestalla alcanzó el éxtasis en una noche que tardará en olvidar.