Cinco años de cárcel y 9.015 euros (1,5 millones de pesetas) de multa, es la pena que acaba de imponer la sección segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional al cambadés Manuel Hermida Serén como cooperador necesario en la comisión de un delito contra la salud pública. El fiscal pedía una pena de 13 años de cárcel y más de 900.000 euros (150 millones de pesetas) de multa. Hermida Serén fue detenido hace siete años como pinche de cocina de un laboratorio de producción de cocaína que fue desmantelado en febrero de 1995 en la periferia de Madrid. Tras lograr la libertad provisional a los tres meses de su detención, estuvo en rebeldía hasta que se entregó a la Justicia en septiembre del año pasado. Bidones de plástico La sentencia declara probado que Hermida Serén, en compañía de un colombiano llamado Miguel Oswaldo Landa Aldalla, adquirió en Madrid grandes bidones de plástico y se dirigieron al lugar de Valdeguerra, en el municipio de Colmenar de Oreja (Madrid) donde disponían de los productos químicos y demás útiles necesarios para la transformación de pasta base mezclada con fungicida en cocaína. En el transcurso del juicio celebrado los pasados días 6 y 7 de marzo, Hermida Serén, que ya había sido condenado a ocho años de cárcel en 1992 por tráfico de drogas, declaró que se había hecho amigo del colombiano en la cárcel y que le había llamado a Pontevedra para ofrecerle trabajo en la finca donde fue localizado el laboratorio. Explicó que su misión en la finca fue la de podar 90 ciruelos, otros 15 árboles más de distinto tipo y varias parras. «Pinche de cocina» La coartada le funcionó sólo en parte. El hecho de que nunca fuese visto solo en la finca y de que las llaves del laboratorio le fueran ocupadas al colombiano, llevó al tribunal a considerar que era un simple pinche de cocina, pero que por sus antecedentes en el tráfico de drogas, sabía perfectamente lo que hacía.