UNA LECCIÓN

La Voz

GALICIA

LOIS BLANCO LÍNEAS SECUNDARIAS

01 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Un catalán tardará una hora menos en recorrer la misma distancia en AVE hasta Madrid que un gallego. A partir de esos 60 minutos de diferencia, habrá quien deduzca que el occidente peninsular queda marginado frente al oriente. También habrá quien argumente que hoy un catalán requiere tres horas menos para llegar a Madrid por tren que un gallego y, en conclusión, el futuro AVE será un instrumento de convergencia de Galicia con las velocidades del mundo civilizado. Pero de nada sirve deprimirse por los tiempos de viaje si antes no se admite que en Galicia todavía sobran profesionales en algo tan banal como la pérdida de tiempo. Tiempo y fuerzas se han perdido y aún se perderán con el empeño localista de que el AVE llegue a la puerta de casa. Los catalanes tuvieron una única reivindicación para su AVE. Un único objetivo: que compitiese en velocidad con el avión. Y lo lograron, porque los 600 kilómetros del trayecto Barcelona-Madrid se cubrirán en dos horas y unos cuantos minutos. El AVE en Galicia va a ser el que es -una revolución para unos y un atraso histórico para otros-, pero debiera aprenderse la lección para no perder tiempo en otra batalla férrea de Galicia aún pendiente: la construcción de vías de capacidad para el transporte de mercancías desde los grandes puertos del Finisterre hacia la Europa del sur.