Vecinos y autoridades aplauden el golpe contra el narcotráfico
31 mar 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Indignación, rabia, repulsa y, en ciertos casos, sorpresa eran reacciones y sentimientos que ayer corrían como la pólvora en Pobra, Ribeira y Boiro, donde residen la mayor parte de los detenidos. La palabra justicia también brotó con fuerza en estos lugares. «A ver si la familia vuelve a decir ahora que la detención anterior fue un error o una persecución política», decía ayer un pobrense en alusión a José Carlos Pombar Cameán. «Hay que marginar social y económicamente a estas personas, ya que hay mucha gente de luto por culpa de la droga», apuntaba el alcalde de Pobra, Isaac Maceiras, en una soleada jornada en la que el céntrico bar de Domingos Caamaño continuaba con las puertas abiertas y siendo atendido por sus familiares, como si nada hubiera pasado. En Ribeira, el apresamiento del conocido Manuel González Crujeiras, O Carallán, quien regenta un establecimiento hostelero en esta localidad, no cogió por sorpresa a casi nadie. Pero, sin duda, fue el tema estrella de las conversaciones en bares y cafeterías y de los corrillos en las calles. Sobre las detenciones, la presidenta de la asociación antidroga ribeirense Renacer, María González, decía ayer por la tarde: «Condeno todo lo que es condenable y me alegro enormemente del resultado de esta operación».