LOIS BLANCO LÍNEAS SECUNDARIAS
23 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Como la primavera, se veía venir. Y llegó. A los muchos que somos proclives a la astenia de estas fechas nos convendría hacer oídos sordos al traqueteo del tren fantasma que comenzó a recorrer este país. Corremos el riesgo de que el alma se nos caiga a los pies. Los empresarios de la provincia de Lugo se subieron ayer al vagón de ese tren invisible. Fueron los últimos, pero sólo por el momento. Un día antes lo hizo Vázquez. El regidor se subió con un dogmatismo que envidiaría el mejor martillo de herejes de épocas coloniales. Como vemos, señores y señoras, el AVE recorre Galicia a toda máquina y sin que a Fraga le diera tiempo a cortar la cinta. Todo empezó cuando los empresarios de Vigo lanzaron la propuesta de modificar el trazado del futuro AVE. En Castrillo encontraron a un alcalde que gobierna en coalición y sin una bandera que no sea otra que la del localismo con la que ganar las elecciones del próximo año. Luego surge la Xunta con una postura diluida y de consenso, que oculta el interés del PP por superar el debate del AVE con el mínimo desgaste posible en cada una de las siete ciudades. Ya se sabe, los comicios municipales son inminentes. El ansiado AVE iba a ser la máquina del tiempo que conectase Galicia con sociedades modernas y civilizadas. Pero, al menos hasta ayer, éramos un paisaje de tribus locales.