LOIS BLANCO LÍNEAS SECUNDARIAS
23 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Los asistentes al retiro de Sobrado dos Monxes podrían empapelar las capillas ojivales del convento con los documentos que se llevaron desde San Caetano. Pero las ideas no se miden en peso ni longitud. El Gobierno de Fraga debería renovar al inicio de la legislatura su compromiso político con el futuro. De Sobrado emanarán promesas, planes plurianuales... Pero la Xunta está obligada a liderar proyectos ambiciosos que redunden en beneficio de la generación de empleo, incentiven la innovación y sustituyan la dependencia de la subvención por conceptos como competitividad y ambición. ¿Cuál es el gran proyecto del Gobierno autonómico para el siglo XXI? ¿El museo de la Ciudad de la Cultura? ¿Un AVE que un día tiene forma de «Y», otro de «L» y puede acabar como un rosario extendido sobre un mapa? Nada es desechable, pero Galicia tiene que especializarse. ¿Por qué no convertir Ferrol en el pulmón energético del noroeste? ¿Por qué permitir que el sur exporte granito en bloque para que otros se beneficien de manufacturarlo? ¿De qué sirve ser un país verde, si son otros los que transforman nuestros árboles en papel? La mejor garantía de futuro es que cada día sean más los habitantes del planeta que lean en lo que tengan en sus manos una misma leyenda: Made in Galicia.