Un vecino de Ordes que se autoinculpó de un asesinato es excarcelado por falta de pruebas
GALICIA
La Audiencia de A Coruña decidió ponerlo en libertad al no coincidir el ADN del sospechoso con la sangre recogida en el lugar del crimen La Audiencia de A Coruña ha decretado la libertad de José Manuel Queijo Rey, de 34 años, pocos días antes de que fuese juzgado por el asesinato de Manuel Gómez Ramos, que el 31 de mayo de 1994 apareció con cerca de 40 cuchilladas en su casa de Fosado, parroquia de Santa Cruz de Montaos, en el municipio de Ordes. El tribunal tomó la medida cuando la Guardia Civil, que investigó los hechos aportó un informe en el que se señalaba que el ADN del sospechoso no coincidía con ninguno de los distintos tipos de sangre recogidos en el lugar del crimen. José Manuel Queijo Rey llevaba en prisión poco más de un año.
04 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El sumario ya estaba concluido. Fiscal, acusación particular y defensa ya habían realizado sus calificaciones provisionales. Los dos primeros acusaban a José Manuel Queijo de asesinato, mientras que la defensa solicitaba la absolución. Todo estaba preparado para el juicio, incluso señalado el día, pero ocho años después del crimen apareció la Guardia Civil con una nueva prueba que desbarató todos los planes judiciales. Ante las serias dudas que hay sobre la autoría del asesinato, José Manuel Queijo tuvo que ser puesto en libertad ayer mismo. El fiscal jefe del Tribunal Superior de Xustiza, Ramón García Malvar, no se opuso a la libertad pero exigió al tribunal que garantizase todas las medidas de seguridad oportunas para que José Manuel Queijo no pueda eludir la acción de la justicia hasta que se esclarezcan totalmente las circunstancias que rodearon el asesinato de Manuel Gómez Ramos. La víctima, soltero y de 51 años de edad, vivía sólo en un chalé propiedad de un familiar que residía en el extranjero. Ante lo excepcional del caso, el fiscal jefe pidió que se practiquen informaciones suplementarias, a pesar de que el sumario ya estaba cerrado. Ahora, la Guardia Civil dirige su investigación hacia otro sospechoso, pero con la circunstancia de que se suicidó tres días después del crimen. Quiere confrontar el ADN de la madre del presunto suicida con la del hasta ahora único acusado, Manuel Queijo Rey.