El lugar donde perder era normal

M. CHEDA FERROL

GALICIA

La coincidencia de varios proyectos públicos y privados apuntalan la recuperación económica de Ferrolterra Eran los últimos ochenta y un conjunto ferrolano de cierta proyección por entonces, Los Limones, cantaba: «Vivo al lado del mar, en un pueblo donde perder es lo normal». Corrían tiempos difíciles, de tascas vacías y colas a las puertas del Inem. Se respiraba en la calle un aire de pesimismo, el poso que había dejado la reconversión industrial iniciada en 1983, fatal para los astilleros. El panorama hoy es bien otro; la coincidencia de varios proyectos públicos y privados apuntalan la recuperación económica. Pero han pasado quince años, la ciudad ha perdido 8.000 habitantes y aquellos músicos ácidos ya no tocan.

16 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

En junio de 1983, el entonces ministro de Industria, Carlos Solchaga anunció la reconversión del sector naval. El Gobierno declaró a Ferrolterra Zona de Urgente Reindustrialización. Pero de las ocho áreas españolas que merecieron aquel cartel, ésta fue la que menos ayudas recibió: 39,2 millones de euros (6.522 millones de pesetas). Ese dinero favoreció la creación de 300 empleos, muy pocos en relación a los perdidos. Entre 1988 y 1997, con participación de la Xunta, Ferrol figuró en otros tres planes estatales de revitalización. Ninguno funcionó. Grandes inversiones Las cosas se torcieron en lo industrial y en lo demográfico. Ahora viven en la ciudad 8.000 personas menos que hace quince años. Con todo, huele a cambio. Administraciones públicas y compañías privadas proyectan inversiones que sugieren un repunte económico: 4.365 millones de euros (726.274 millones de pesetas) llamados a crear 1.300 empleos, a consolidar otros 2.600, a superar el déficit infraestructural y a favorecer la aparición de nuevas empresas. Las grandes iniciativas aguzarán ese perfil de centro energético que Ferrolterra y la región eumesa ya asoman hoy. La construcción de una planta regasificadora en Mugardos, el levantamiento de dos centrales térmicas de ciclo combinado en As Pontes y el desarrollo del Plan Eólico de Galicia, dotado con 3.005 millones de euros (500.006 millones de pesetas) para toda la comunidad, colocarán a ambas comarcas a la vanguardia de la producción de energía antes del 2007. La ubicación de una cementera en Narón y la incipiente expansión de Inditex, en el mismo ayuntamiento, contribuirán a recuperar también la Ferrolterra industrial. Comunicaciones Este crecimiento descansa sobre la mejora de las comunicaciones. Según el compromiso de Autopistas del Atlántico, el último tramo de la A-9 será inaugurado antes de que finalice el 2003. Todos ganan. La empresa, porque así le amplían en 25 años la concesión para explotar esta vía; y Ferrol, porque dejará de ser la urbe peor conectada entre Ortegal y Lisboa. El trecho será gratuito, en compensación por su retraso. El tendido de vías como el corredor rápido de As Pontes y la ronda oeste de Fene completan el desarrollo la red viaria.