Leonardo Segade Avilés, capitán gallego retenido durante cinco meses en Australia Leonardo Segade Avilés, capitán del buque «South Tomi», sólo comenzó a respirar tranquilo el martes tras abrir la puerta de su casa de Porto do Son. Dejaba atrás casi siete meses de angustia y desesperación, «pero nunca miedo», dice. Todo comenzó cuando el 29 de marzo una embarcación australiana interceptó su buque en sus aguas jurisdiccionales y le obligó «a poner rumbo a Australia para una inspección». Después vinieron acusaciones de pesca ilegal y desobediencia a un oficial. De lo primero se declaró culpable, «por consejo, para no alargar más mi estancia allí», y sobre lo segundo es claro: «No pudieron probarlo».
17 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.En la tranquilidad de la cocina de su hogar y rodeado de su mujer y dos de sus tres hijos, Leonardo Segade comienza a mirar al futuro, pero sin olvidar su pasado reciente. -¿Cómo empezó todo? -A las ocho de la mañana del 29 de marzo vimos que se acercaba un barco no militar. Luego supimos que lo habían cedido tres empresas al Gobierno de Australia. Por radio nos pidió identificación y, después, nos dijo que pusiéramos rumbo hacia Australia para una inspección. Nosotros obedecimos, aunque nos parecía raro. -Entonces, ¿por qué lo acusaron de escapar? -Tras catorce horas de travesía, la armadora, de Las Palmas, nos convenció para que pusiésemos rumbo a Sudáfrica y eso hicimos. Hasta que el 11 de abril avistamos, en aguas internacionales, una lancha militar con cañones y un barco tipo mercante. De repente, nos vimos con 41 soldados armados hasta los dientes a bordo. Había mucha tensión. -¿Qué pasó después? -Tardamos 25 días en llegar a un puerto cercano a Perth. Allí nos recibieron llamándonos piratas, fugitivos... A los tres días declaré ante el juez por tres cargos: estar en aguas jurisdiccionales australianas, permanecer en ellas con material y pesca a bordo y desobedecer a un oficial. Esto último no lo pudieron probar, porque no es cierto. De los otros dos, me confesé culpable para no prolongar mi estancia allí. -¿Qué recuerdos guarda de su paso por la cárcel? -Fue muy duro; ni comía, ni bebía, ni nada. Estaba y estoy mal. Estoy traumatizado por la experiencia.