Aunque la peste porcina clásica no representa ninguna amenaza para la salud y la seguridad de los consumidores, y la UE sólo ha prohibido la exportación de cerdos vivos desde Cataluña y la Comunidad Valenciana, en algunos países europeos se han empezado a producir devoluciones de productos elaborados de porcino procedentes de las zonas afectadas. Camiones cargados con lomos, costillas, bacon o jamones frescos han tenido que regresar, denunciaron representantes de los productores españoles, e incluso distintos mataderos nacionales han dejado en suspenso acuerdos de compra a la espera de ver cómo evoluciona el brote. Los productores y los sindicatos agrarios han reclamado mayores controles y una explicación oficial del origen del brote. El secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), Fernando Moraleda, manifestó que es «lamentable» que el ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, no haya hecho todavía ninguna declaración sobre la peste porcina.