El PP pacta una moción de censura para ganar la alcaldía de Cee mientras pierde a seis ediles de Camariñas
17 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El PP de la Costa da Morte no sabe si reír o llorar. Tanto consigue una alcaldía como se le van concejales por no aceptar a los nuevos dirigentes. El pasado lunes, la formación de la gaviota vivió una de cal y otra de arena. Mientras sus cuatro pupilos de Cee cerraban un acuerdo de gobierno con los tres independientes para arrebatar la alcaldía de Cee al PSOE (5 ediles), abandonaban el grupo popular sus seis munícipes de Camariñas. Éstos están en la oposición, y en noviembre del 2000 habían intentado censurar al socialista Bautista Santos. Este abandono empezó a gestarse hace seis meses, cuando la ejecutiva provincial nombró a varios dirigentes locales, sobre todo en Corcubión y Camariñas, con el fin de poner orden en el partido. Lo hizo, según los afectados, sin contar con la opinión de sus representantes municipales. La decisión cayó como una bomba. Tanto, que en una reunión de Dumbría los portavoces en seis de los ocho concellos de Soneira y Fisterra pidieron el cese de Jesús Espada, responsable comarcal del PP. El propio Espada; Almuiña, secretario provincial, y Couceiro consiguieron calmar, de reunión en reunión, aquel temporal. Para el PP de la Costa da Morte se presumía un tiempo de rosas en vísperas de elecciones. En noviembre del pasado año volvieron al partido el alcalde y sus munícipes independientes de Zas. La operación parecía brillante, pero cuatro de los cinco ediles populares, que estaban en la oposición, se mantienen firmes contra el regidor. Cee estaba a tiro de piedra. Aunque Antonio Domínguez, con un principio de acuerdo con el PSOE, ve ahora expedito el acceso a la alcaldía. En el PP de Camariñas no quieren de jefe a un hombre «imposto» a dedo. Según Ruperto Mosquero, hasta el lunes portavoz popular en el Concello, once de los catorce miembros de la gestora local no aceptan a Daniel Rego, hombre fuerte aconsejado desde A Coruña. Pero los equilibrios políticos del PP no se acaban ahí. En Fisterra, cuatro populares gobiernan con la anuencia y el apoyo puntual del PSOE y de Unión Centrista. Los socialistas podrían cambiar de postura conociendo ahora el destino de su compañero de Cee. En Malpica, pese a ser el PP la formación más votada, es incapaz de formar gobierno mientras dos ediles del PSOE y dos del BNG hacen lo que la oposición les deja. Los equilibristas del PP siguen caminando en el alambre, a la vista de elecciones, entre pitos y aplausos de los suyos.