Y ahora, ¿qué hacemos con el barco?

J. C. ORTIZ A CORUÑA

GALICIA

Las embarcaciones apresadas con droga acaban convirtiéndose en una pesadilla para los puertos gallegos «Nueva Castellana», «Zwanet», «Rand», «Mae Yemanja»... La lista de barcos intervenidos con droga a bordo que acaban atracados en puertos de Galicia es interminable. Y casi todos ellos acaban convirtiéndose en una pesadilla para la autoridad portuaria de turno. Salvo embarcaciones como el «Tammsaare», intervenido con diez toneladas de coca y reconvertido en barco-escuela para ex-toxicómanos, el grueso de los buques acaba pudriéndose en una dársena. El muelle de Bouzas, en Vigo, llegó a acumular media docena de «narcobarcos».

26 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El Gazte Alaiak fue, a finales de los años ochenta, el primer pesquero gallego intervenido con droga en Galicia. En Vilagarcía todavía recuerdan su fantasmagórica silueta semihundida, una imagen muy apreciada por los turistas pero un auténtico quebradero de cabeza para su Autoridad Portuaria. Ahora ha llegado a sus muelles el Abrente. ¿Cuanto tiempo permanecerá allí? Manuel Martínez Martínez, Pololo, compró el Abrente, un palangrero de superficie, por veinte millones de pesetas. En realidad, su valor en el mercado era nulo, ya que un barco pesquero sin licencia, y éste no la tenía, no vale un duro. Si la Audiencia Nacional lo saca algún día a subasta -su único destino será la chatarra- no se ingresará una sola peseta. Es más, hasta costará dinero al puerto, que deberá velar por su correcto mantenimiento durante todo ese tiempo. Y un dato más: las empresas que se dedican a la chatarra llegan a cobrar hasta un millón por hacerse cargo de un barco de estas características. Y es que el actual precio de mercado de la roña está bajo mínimos. El Fondo de Bienes Decomisados, creado por ley en 1995, se marcó como objetivo revertir en la lucha contra el tráfico de drogas y las drogodependencias los bienes incautados a los narcotraficantes. Pero el espíritu de la ley choca contra la realidad. Sin embargo, hay excepciones. El Smith Lloyd of Cairo y el Tammsaare pertenecen al escogido grupo de barcos que la Administración ha logrado reconvertir. El primero, intervenido por la Agencia Tributaria en 1991 con 1,6 millones de cajetillas de tabaco de contrabando, pasó a engrosar los efectivos del Servicio de Vigilancia Aduanera una vez rebautizado como Cóndor III. El Tammsaare, gracias al empeño particular de Leopoldo Cabanelas, fue remolcado a Galicia para ser reconvertido en buque escuela para ex-toxicómanos.