Los restauradores defienden la ternera

ANXO LUGILDE A CORUÑA

GALICIA

LA ENFERMEDAD BOVINA ALCANZA ESPAÑA Los principales cocineros gallegos recomiendan el consumo de vacuno, un producto del país que está «muy bueno» Es un producto del país, «está muy bueno» y permanece al margen del mal de las «vacas locas». Éste es el mensaje en defensa de la ternera gallega que lanzan varios de los más reputados cocineros de Galicia. Confían en la pronta superación de una psicosis, a su juicio, poco justificada. Los propietarios de los restaurantes Anexo Vilas, de Santiago; O Parrulo, de Ferrol; Mesón de Alberto, de Lugo, y El Refugio, de Oleiros, entre otros, recuerdan al consumidor que, según los científicos, los terneros de menos de 30 meses no pueden contraer la enfermedad y en Galicia se sacrifican con un máximo de diez meses. «No hay terneros locos», sentencia Moncho Vilas.

06 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Salvo excepciones, la carne no es precisamente el producto estrella en los principales restaurantes gallegos. Como explica José Martínez, del restaurante ferrolano O Parrulo, los clientes se inclinan con más facilidad por el pescado debido a que en estos locales existe una variedad mayor de la que pueden encontrar en sus casas. Pero, como dice Ricardo González, de El Refugio, de Oleiros, la carne deja mayor beneficio, pues sus precios son «moi estables» y no sufren las oscilaciones que se suelen producir en las cotizaciones del pescado. Los primeros días tras la aparición del caso de vaca loca en Carballedo, los efectos se dejaron sentir en muchos restaurantes gallegos. «Aquí as vendas baixaron un 40%», comentan desde O Parrulo. En cambio, en otros, como afirma Moncho Vilas: «No notamos nada». El propietario del famoso restaurante compostelano asegura: «Hoy mismo -por ayer miércoles- se está comiendo jarrete guisado de la casa sin ningún tipo de problema». Temporada de caza Hay que tener en cuenta que la crisis coincide con la temporada de caza, cuando aumenta el consumo de otras carnes. En todo caso, y según los cocineros, las reticencias que pudieran existir en los clientes están remitiendo. «Es una nube de verano que ha llegado en otoño, pero esperamos que se disipe antes del invierno», apunta el lucense Alberto García. «É unha fiebre, como a dun catarro, que xa está pasando», remacha el dueño de O Parrulo.