La cotización media de los terneros volvió a bajar, si bien las caídas no son comparables con las de la semana pasada María, Luis y Carmen, tres ganaderos de Vila de Cruces, salieron ayer satisfechos de la Lonxa Agropecuaria de Galicia de Silleda tras vender sus becerros «millor do que pensabamos». Dieron por buena una pérdida de unas diez mil pesetas por ternera (un 16,6%) en un mercado retraído al máximo, con sólo 68 vacas y 250 becerros, la mitad que siete días antes y una cuarta parte de lo habitual antes de la crisis de la «vaca loca». Los precios tocaron fondo la semana pasada y ayer hubo variaciones poco significativas. Tras la decisión de la UE de prohibir las harinas cárnicas, las empresas del sector seguirán tratando despojos de los mataderos.
05 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Hace quince días, cuando no se había divulgado el caso de Carballedo, entraron en el mercado de Silleda 315 vacas y 596 becerros. Ayer fueron 68 y 250, respectivamente. Aun así, la mayor parte se vendió, con precios medios que en el caso de las vacas (52.987 pesetas) suponen una subida del 2,36%; y en el de los terneros cebados (267 pesetas kilo), un 10,7%. Bajaron los becerros recién nacidos, un 4,26% los frisones (hasta 21.594 pesetas) y un 6,2% (hasta 43.309 pesetas) los de cruce. Estas oscilaciones contrastan con las caídas de la semana pasada, de un máximo del 26,81% y un mínimo del 15%. Los técnicos de la Lonxa interpretan los resultados de ayer positivamente, como una buena señal, aunque se avecinan semanas duras, con la Navidad -cuando baja el consumo de ternera- y la cuesta de enero de por medio. Los que peor lo tenían eran los ganaderos que querían vender vacas nacidas en el extranjero, como Inés, una viuda de Silleda de 55 años y tres hijos, que llevó a la Lonxa resignadamente a Linda, una frisona de diez años importada de Alemania. Las 61.000 pesetas que obtuvo por el animal en la subasta podían resultar más de lo esperado, aunque lejos de las 100.000 pesetas a las que hubiera cotizado en una buena coyuntura. Compras virtuales Inés consideró que tenía que desprenderse de su frisona, pues no produce y ocupa sitio. En cambio, otros ganaderos acudieron a Silleda con las manos vacías. Es el caso de Manuel, un ganadero de Ordes, que aplicó su propio sistema de compra virtual para sondear la situación del mercado. Buscó vacas de condiciones similares de peso, edad y raza a las cinco que tiene en condiciones de vender, anotó sus códigos y comprobó cuánto hubiera recaudado en la subasta. «Ese gando gardado nos establos ten que aflorar e iso pode facer baixa-los prezos», pronostica un técnico de la Xunta.