El AVE y la mejora de la red interior abaratarán significativamente el transporte de viajeros y mercancías Hablando de transporte terrestre, la motocicleta y el tren son extremos opuestos, el máximo individualismo frente al mayor espíritu colectivo. Sin embargo, un forofo de la moto, Xosé Cuiña, puede convertirse en el hombre del tren gallego. Si el compromiso de Fomento sobre el AVE no se tuerce, las áreas urbanas gallegas obtendrán los beneficios de mayor movilidad y ahorro de tiempos y costes de que se disfruta ya en el eje Madrid-Sevilla, con el consiguiente impulso para la economía. La mejora de la red interior puede abaratar el transporte de mercancías, una de las peores desventajas competitivas de la industria gallega.
03 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El conselleiro de Política Territorial comenzó a conducir el tractor de la familia cuando los pies aún no le llegaban a los pedales; todavía era un niño el día en que se lanzó a tripular la Montesa que compró su padre. Desde entonces no ha abandonado la pasión de las dos ruedas. Pero una cosa es la afición y otra la obligación. A mediados de los 90 ya se habían solventado las dudas sobre la conexión rápida con la Meseta por carretera y comenzaron a tomar fuerza las reclamaciones de mejora de las infraestructuras ferroviarias, que en Galicia, un país admirador del coche, no han merecido el favor prioritario del público. El éxito del AVE Madrid-Sevilla dio fuerza a una reivindicación recurrente desde mediados del siglo XIX. Un ferrocarril ágil abarata el tráfico de mercancías y de viajeros, alivia las deseconomías de las carreteras congestionadas y facilita la conservación del medio ambiente al reducir exponencialmente el gasto de combustibles por pasajero o tonelada de mercancía transportada. Cuiña se convirtió entonces en destacado defensor del acceso de Galicia a la red AVE, hasta el punto de lanzar duras críticas al anterior ministro de Fomento por el retraso en las obras de la línea Noroeste. «Se eu fora ministro, tería feito un pouco máis por Galicia», dijo el conselleiro en referencia a Rafael Arias-Salgado. A finales de 1999, en el debate presupuestario, la oposición parlamentaria gallega dio su respaldo unánime al conselleiro para que reclamara ante Madrid la renovación del ferrocarril. Será «un salto cualitativo histórico» en cuanto a la comunicación de Galicia con el resto de España, dijo entonces el político lalinense. Otro gallego, el verinense Emilio García Gallego, presidente del Gestor de Infraestructuras Ferroviarias, garantiza que no se produzcan desequilibrios territoriales a causa de la alta velocidad. «No se deben crear _dice_ desigualdades a costa de los contribuyentes». Por los dos lados de la negociación, la reclamación parece bien encarrilada.